Desde Nuestra España queremos aclarar que somos conscientes del rechazo que pueden suscitar en muchos de nuestros seguidores las opiniones expresadas en este post por Maite de Medrano.
VOX representa una forma de pensar de la que somos partícipes pero eso no nos hace renunciar a nuestra libertad de expresión, no queremos un PP bis. Sabemos que se trata de un tema polémico, pero creemos en la importancia de abrir el debate y ofrecer espacio a diferentes puntos de vista.
En las próximas semanas ampliaremos la información y seguiremos ofreciendo nuevos enfoques sobre este asunto, y quede claro que cualquiera que quiera opinar con respeto tiene aquí un sitio. Eso se llama democracia y ya sabemos que no está de moda.
La victoria silenciosa: el inicio del aislamiento de Maite de Medrano de Olives
La noche del 28 de mayo de 2023 debía ser histórica para VOX Menorca. Por primera vez, el partido obtenía representación en las instituciones insulares. Sin embargo, mientras muchos simpatizantes celebraban el avance electoral, dentro de la organización ocurrió justo lo contrario: ninguna reunión, ningún mensaje interno, ni un solo gesto de reconocimiento hacia la persona que había encabezado prácticamente sola toda la campaña, Maite de Medrano de Olives.
Ella esperaba, al menos, un breve gesto de apoyo tras meses de un trabajo extremadamente intenso. Pero lo que encontró fue un silencio absoluto.
“Era como si lo conseguido no tuviera ningún valor, como si mi esfuerzo fuera irrelevante.”, recuerda.
En lugar de felicitaciones, Maite recibió el 29 de mayo una llamada que marcaría el comienzo de su desconcierto. Lo que parecía una simple conversación post-electoral se convirtió en una muestra inquietante de poder personal por parte de Francisco Cardona.
Según relata, Cardona le dijo literalmente: “Si me obedeces en todo, tu vida estará solucionada para el resto de tus días.”
La frase la dejó completamente helada. No se hablaba de proyecto, ni de principios, ni del trabajo por Menorca. Se trataba de obediencia personal. Maite comprendió entonces que algo no encajaba dentro de la estructura interna del partido.
Durante las semanas siguientes se dedicó a preparar sus nuevas responsabilidades —la toma de posesión como concejal en Ciudadela y como consejera en el Consell Insular—. Sin embargo, ya era evidente que la gestión interna respondía exclusivamente a la voluntad de Cardona. Afiliados también percibieron la absoluta ausencia de celebración, preguntándose por qué no se había compartido el logro histórico de entrar en las instituciones.
A pesar del agotamiento acumulado, Maite decidió seguir adelante por responsabilidad hacia los votantes. Pero aquella llamada, que todavía recordaba con desconcierto, terminó siendo solo el primer aviso de lo que vendría después.
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