La Policía Nacional ha desarticulado una célula violenta de los Dominican Don’t Play (DDP) en la capital española. Diez de sus miembros han sido detenidos por orquestar un brutal intento de asesinato contra rivales de los Trinitarios. Este suceso pone de manifiesto, una vez más, el fracaso de las políticas de izquierdas y del PP en materia de seguridad y control de la inmigración ilegal, que han permitido que estas organizaciones criminales campen a sus anchas por los barrios de Madrid expandiéndose sin control alguno Expansión criminal sin control: Mara Salvatrucha ofrece sicariato barato en España | Última Hora y Noticias de España | Nuestra España
La emboscada en territorio controlado por los DDP
Todo ocurrió el 23 de marzo de 2025 en el distrito de Carabanchel, zona que los DDP consideran su feudo. Al detectar la presencia de varios Trinitarios reunidos en un domicilio, los miembros de la banda prepararon una emboscada. Se ocultaron en un portal cercano y, cuando las víctimas salieron, las atacaron con machetes. Uno de los agresores llegó a realizar tres disparos a corta distancia.
La investigación, iniciada inmediatamente, permitió detener en julio de 2025 a tres de los implicados —dos de ellos menores de edad—. El resto de las detenciones se produjo entre el 9 y el 11 de febrero de 2026. Entre los diez arrestados figura una mujer acusada de tareas de encubrimiento y logística. Además, dos de los detenidos ya se encontraban en prisión preventiva por hechos similares ocurridos en enero de 2025.
“Once detenidos y desarticulada una de las células más violentas de la banda Dominican Don’t Play en Madrid”, señaló la Jefatura Superior de Policía de Madrid en su comunicado oficial.
El fracaso de la “tolerancia” frente a la delincuencia importada
Este no es un caso aislado. Las bandas latinas como Dominican Don’t Play y los Trinitarios se disputan el control de territorios en Madrid con una violencia cada vez más extrema. Detenido en Madrid un presunto líder de los Trinitarios de «extrema peligrosidad» | Última Hora y Noticias de España | Nuestra España Machetes, armas de fuego y ataques planificados se han convertido en rutina en distritos populares. Las políticas migratorias laxas de los gobiernos socialistas y populares han facilitado la entrada y asentamiento de estos grupos, mientras los españoles sufren la inseguridad en sus propios barrios.
La izquierda y el PP comparten responsabilidad en esta debacle: unos por abrir las puertas sin control y los otros por no atreverse a aplicar medidas firmes. El resultado es el mismo: jóvenes españoles e inmigrantes integrados pagan con su seguridad el precio de una ideología multicultural que ignora la realidad.
La necesidad urgente de mano dura
La desarticulación de esta célula es un éxito policial, pero no resuelve el problema de fondo. Mientras no se expulse sistemáticamente a los delincuentes extranjeros, se endurezcan las penas para menores y se prohíban las reagrupaciones familiares que engordan estas redes, las calles seguirán siendo territorio de las bandas.
Madrid no puede seguir siendo un campo de batalla entre pandillas importadas. Es hora de priorizar la seguridad de los españoles frente a cualquier corrección política.






