En un alarde de finura, clase y buena educación a la que nos acostumbra, Irene Montero habla de su vida sexual en una tertulia. Aquella mujer que no quería ser conocida como lo que popularmente la han llamado, ni se considera de la agrupación de «las de las rodilleras», ahora habla en público de su vida sexual.
La feminista por antítesis, que ya no sabe qué hacer para salir a la palestra a ganarse el pan que ya no tiene tan asegurado, hay que preparar el terreno con sus sandeces a ver si cuando deje Europa la invitan con algo de caché que cobrar. Aunque fuese el mismo caché de Leticia Sabater en sus bolos de verano.
Resulta bastante triste ver que el dinero público cae en manos de semejantes maleducadas que llama a todo aquel que no piense como ella «nazi», porque según el vídeo, el parlamento Europeo está lleno de «nazis»
qué poca vergüenza, pero qué podíamos esperar si lo último de Irene fue hablarle a una cuchara a la que ha pegado el micro de solapa. Era el micro de moda entre los influencers, pero le gustan los de mano para parecer más lista e importante, así que «pelillos a la mar», lo planto en la cuchara. Claro que como es como es, no cayó en que hablarle la cuchara no era precisamente símbolo de inteligencia, sin mencionar que un micro de solapa es para no tener que usar las manos, pero eso ya es muy técnico, y no llegó a ese detalle.
Pues el vídeo de Irene solamente nos confirma una cosa: que los problemas de la gente le importan un bledo, que malgastamos el dinero público en un a persona de nivel , aunque no sabemos muy bien cuál. ¡Qué nivel, Maribel!






