En un movimiento que expone la fragilidad del Gobierno socialista, Pedro Sánchez recibió esta mañana a Oriol Junqueras en La Moncloa, un encuentro que no es más que una bajada de pantalones ante las demandas independentistas. Este pacto, envuelto en promesas de financiación autonómica, ignora las necesidades de otras regiones como Andalucía o Murcia, mientras fortalece a un separatismo que divide España. Pero en el fondo, el auge de Gabriel Rufián amenaza con desestabilizar ERC y el equilibrio en Madrid.
El anuncio de la reunión, fijado para las 11:00 horas, se presentó como un «avance» bilateral. Fuentes de ERC afirmaron que el modelo inyectaría «entre 4.000 y 5.000 millones extra para Cataluña», priorizando la ordinalidad. «Es un buen modelo para Cataluña», declararon el consejero Albert Dalmau y el portavoz Isaac Albert. Sin embargo, la ministra María Jesús Montero lo describió como un «café para todos» con más recursos para todas las autonomías. ¿Realmente beneficia a todos? Esta narrativa choca con las críticas de comunidades del PP, que lo ven como un «saqueo» que favorece al separatismo.
El presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha anunciado tras su visita a la Moncloa que ha llegado a un acuerdo con el Gobierno en materia de financiación para Cataluña que supondrá 4.700 millones de euros más para su comunidad y el reconocimiento del principio de ordinalidad. Los detalles del pacto, que se centra en la financiación de Cataluña, pero no en la capacidad de recaudación, los dará la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
El sabotaje de Junts y la debilidad del pacto
Este acuerdo nace condenado al fracaso. Junts, con su estrategia obstructiva, amenaza con bloquearlo en el Congreso si no se asemeja a un concierto vasco. «Todo lo que sea menos que esto no contará con los votos de Junts», afirmó Míriam Nogueras. Nogueras recordó un comunicado de ERC de 2012, borrado de su web, donde Junqueras advertía que cualquier alternativa al concierto «acabará en fracaso». Junqueras, inhabilitado hasta 2031 por el procés, vincula su futuro al de Sánchez en busca de amnistía, mientras Junts los pinta como traidores.
Otras fuentes confirman la tensión. ABC destaca que el acuerdo entre Sánchez y Junqueras incendia a los candidatos del PSOE, pasando por encima de la ministra de Hacienda. La Razón añade que cerrarán un pacto para que Illa tenga presupuestos en Cataluña, pero a costa de la unidad nacional.
El ascenso de Rufián: una amenaza interna
Dentro de ERC, Gabriel Rufián emerge como un oportunista que eclipsa a Junqueras. Junto a Joan Tardà, promueve un «frente popular» con izquierdas españolas, idea rechazada por la dirección. «Nadie en la dirección lo apoya», revelan fuentes de ERC. Rufián, bien valorado en encuestas, representa un pragmatismo que choca con el purismo de Junqueras, debilitando a ERC y a Sánchez, dependiente de sus votos.
Críticas desde regiones y oposición
Desde nuestra visión, este pacto es pura capitulación. Vozpópuli denuncia: «Sánchez no cerrará ningún acuerdo con Junqueras y sólo usa a ERC para desviar el foco de la corrupción». Murcia rechaza la reforma: «No aceptaremos la reforma de la financiación que pueda salir de la reunión de Sánchez y Junqueras». Andalucía critica el «saqueo continuo». El presidente de Aragón, Jorge Azcón, lo califica de «pésima noticia» por promover «insolidaridad y desigualdad».
En redes, la indignación crece. Un tuit resume: «El acuerdo entre Sánchez y Junqueras incendia a los candidatos del PSOE». Otro advierte: «Sánchez ROMPE ESPAÑA». El diputado Agustín Conde Bajén denuncia: «No cabe más degradación política que la que Pedro Sánchez está llevando al gobierno de España».
Este «cupo catalán» no iguala, sino fragmenta. Invita al debate: ¿Hasta cuándo permitiremos que el PSOE sacrifique la unidad por votos separatistas?







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