La absolución de Pilar Baselga frente a Begoña Gómez representa un duro golpe a la estrategia de victimismo y persecución judicial del entorno de Pedro Sánchez. La titular del Juzgado de lo Penal número 22 de Madrid ha decidido que las expresiones vertidas por la tertuliana en noviembre de 2022 no constituyen injurias graves. La Justicia prioriza el derecho a la crítica y el humor satírico sobre la supuesta ofensa al honor de la esposa del presidente.
Pilar Baselga absuelta frente a Begoña Gómez
La juez Beatriz Suárez descartó que el término “Begoño” por sí solo sea injurioso y apreció el animus iocandi, es decir, intención humorística. Además, señaló la ausencia de Begoña Gómez en el juicio, lo que impidió acreditar un daño real a su reputación. “No se acredita el elemento subjetivo del delito”, recoge la sentencia. Esta decisión expone la fragilidad de las querellas impulsadas desde Moncloa contra voces críticas.
El contexto de las declaraciones y la respuesta del régimen
En el programa Los intocables de Distrito TV, Pilar Baselga mencionó “sospechas” sobre el origen de Begoña Gómez, utilizó “esposo” y aludió a una posible implicación en “una cuestión de narcotráfico en Marruecos”. La acusación pedía 21.000 euros de multa y 20.000 de indemnización. La magistrada consideró que estas afirmaciones, aunque cercanas a la difamación, carecían de credibilidad suficiente para dañar el honor de una personaje público como la mujer del presidente.
“El término ‘Begoño’ no es por sí solo injurioso… pudiendo ser considerado una gracieta”, subraya la sentencia. Pilar Baselga se disculpó durante el juicio reconociendo que el tono fue desafortunado, pero sin intención de calumniar. Esta absolución deja libre de responsabilidad civil también a la cadena televisiva.
Desde Nuestra España hemos denunciado en múltiples ocasiones cómo el sanchismo utiliza la Justicia como arma contra el disidente.
La asesora de Moncloa posó en el vídeo del máster de Begoña Gómez.
Un revés al autoritarismo progresista y sus dobles raseros
La reacción del PSOE no se hizo esperar. Rebeca Torró, secretaria de Organización, calificó a Baselga de “agitadora ultra” y preguntó: “¿Una agitadora ultra relaciona sin pruebas a Begoña Gómez con el narcotráfico, y aquí no pasa nada?”. El partido oficial lamentó que “la deshumanización y la calumnia no parecen tener castigo si eres de la derecha ultra”. Estas declaraciones revelan el miedo del régimen a cualquier cuestionamiento.
En un país donde el Gobierno progresista impone narrativas y silencia discrepancias, esta sentencia abre un debate necesario sobre los límites de la libertad de expresión. Begoña Gómez, como figura pública, no goza de la misma protección que un ciudadano privado, según la propia juez. Casos similares en otros países —contra Brigitte Macron o Michelle Obama— demuestran que estas teorías circulan en contextos de alta polarización.
La absolución de Pilar Baselga frente a Begoña Gómez confirma que la sátira y la crítica política siguen siendo herramientas legítimas contra el poder. El sanchismo, aliado con el PSOE y las izquierdas internacionales, pretende criminalizar el humor que incomoda. Sin embargo, la Justicia, en esta ocasión, ha puesto freno a esa deriva autoritaria.






