El independentismo catalán sufre un nuevo revés judicial en Europa
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha rechazado elevar a su Gran Sala el recurso presentado por Oriol Junqueras, Jordi Turull y Jordi Sánchez contra su encarcelamiento preventivo en 2018. De esta forma, confirma de manera definitiva la sentencia de noviembre de 2025 y da la razón al Tribunal Supremo español.
La Justicia europea cierra filas con el Estado de Derecho y rechaza la narrativa de “presos políticos” que el separatismo ha vendido durante años en Bruselas y Estrasburgo.
Unanimidad europea: no hubo arbitrariedad ni violación de derechos
En una decisión adoptada por cinco magistrados, el TEDH ha confirmado por unanimidad en la sentencia previa que no se vulneró el derecho a elecciones libres. Las autoridades españolas ponderaron correctamente los intereses en juego “de una manera que no podía calificarse de arbitraria”.
«Las pruebas presentadas no respaldaban la conclusión de que la orden de 23 de marzo de 2018, por la que el demandante fue puesto en prisión preventiva, hubiera sido arbitraria y se hubiera dictado con el único fin de impedirle asumir el cargo de presidente de la Generalitat».
El tribunal subraya que los tres líderes independentistas afrontaban procesamientos por delitos graves y que “no se podía razonablemente esperar que pudiesen participar en las elecciones sin ninguna restricción”.
El Estado tiene derecho a defender la democracia
Una de las afirmaciones más contundentes del TEDH resulta especialmente incómoda para el separatismo: «Un Estado debe poder impedir la realización de un proyecto político, incompatible con las normas de la Convención Europea de Derechos Humanos, antes de que sea puesto en práctica por actos concretos que comprometan la paz civil y el régimen democrático».
Esta doctrina defiende el núcleo del constitucionalismo: la democracia no es un cheque en blanco para liquidarla desde dentro. El procés del 1-O, con su declaración unilateral de independencia y el desafío al orden constitucional, fue precisamente eso: un ataque a la soberanía nacional y a la convivencia.
El fracaso del relato victimista
Junqueras, Turull y Sánchez pretendían que Europa condenara a España por defender su unidad y su legalidad. Una vez más, Estrasburgo les ha dado la espalda. La sentencia de noviembre ya fue clara; la de hoy la blinda definitivamente.
Medios como El País o Ara intentarán minimizarlo, pero la realidad es inapelable: la Justicia europea avala al Supremo y desmonta la farsa de los “presos políticos”. Aquellos que rompieron la ley y pusieron en riesgo la paz civil no pueden erigirse ahora en víctimas de un sistema que, precisamente, actuó para protegerla.
¿Y ahora qué?
El independentismo, huérfano de argumentos jurídicos, volverá a la calle y a la propaganda. Pero cada revés europeo erosiona su credibilidad internacional. Mientras tanto, los españoles de bien exigen que la ley se aplique con firmeza y que nunca más se repita un desafío como el de 2017.
La democracia española sale reforzada. El Estado de Derecho funciona. Y quienes intentaron romperlo, hoy lo confirman desde Estrasburgo.
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