Están cantando Aldama, Ábalos y Koldo en el Supremo como tres ruiseñores, cada uno con su melodía. En medio de tanto ruido mediático, se agradece un poco de música. Si es verdad, como dice la sabiduría popular, que “quien canta sus males espanta”, los males de España están siendo espantados a marchas forzadas desde la sala del tribunal.
*Los «actores» de Sánchez ante el juez tras las bombas de Aldama
Las estrategias melódicas de cada uno van quedando claras
Aldama está optando por tirar de todas las mantas habidas y por haber y apuntar hacia arriba, explicando la financiación ilegal del PSOE. Koldo está demostrando que es lo bastante listo como para hacerse el tonto, con su nueva pelambrera desconcertante y sus modales garrulos. Ábalos parece haber escogido irse a la cárcel cargado de silencios y dossieres, porque aún debe de tener algún as en la manga. Los papeles están bien repartidos: Aldama, el clamor del honor restituido, Koldo, el pobre hombre a quien todos traicionaron, Ábalos, el chivo expiatorio de una estructura colosal de corrupción sistémica.
*Víctor de Aldama ¿Operación de inteligencia?
Entre morcillas, jéssicas y bolsas de dinero, el juicio avanza
Hay damnificados laterales, como Ángel Víctor Torres y Francina Armengol, que lo tendrán muy mal en el futuro inmediato para desligar sus nombres de toda esta inmundicia. El inframundo del puterío socialista está desbordando los desagües desde hace tiempo y ahora va a anegar la sede judicial. Uno compadece a los miembros del tribunal, que han de pasar horas y más horas expuestos a tanta materia fecal en aspersión. Porque los tres tenores están cantando, sí, pero hay toda una orquesta detrás, la del progresismo de ginebra barata y minifalda de pago, la del trinque a bote pronto, la del lucro total del zapaterismo internacional, la de las saunas y moncloas, la de los lupanares ministeriales. El Tribunal Supremo puede funcionar como dique, pero hay que ir con ojo por lo que tiene delante es todo un océano de porquería.
La campaña andaluza y la realidad
Mientras tanto, la campaña andaluza continúa a su ritmo, con María Jesús Montero haciendo muecas extrañísimas y ademanes gorilescos en medio de la aclamación de los afiliados. ¿Aún habrá votantes para toda esta pandilla? Habrá centenares de miles, que creerán estar defendiendo un proyecto de izquierda cuando en realidad lo único que hacen es demorar el colapso de una muy florida organización criminal multinivel. Nos guste o no, la realidad es que muy poca gente sigue con atención lo que sucede en el Tribunal Supremo, sobre todo cuando ya está llegando el veranito. Y en España se vota a la manera futbolística, con fidelidad perruna hacia los colores y las siglas. ¿Alguien duda de que si Ábalos volviera a presentarse en las listas del PSOE por Valencia sacaría su escaño sin problemas?






