La coalición de Sánchez agoniza en medio de sus propias contradicciones. Mientras presume de avances sociales, la realidad golpea con fuerza: Junts tumba decretos clave, Sumar acusa al PSOE de traición y los españoles pagan las consecuencias de años de políticas erráticas. La supuesta “política social” de la izquierda se revela como un fiasco que castiga a pensionistas y jóvenes por igual.
La traición habitacional y el teatro de Sumar
El Congreso ha rechazado el decreto de vivienda impulsado por Sumar, con los votos en contra de PP, Vox y Junts, y la abstención del PNV. La propia Sumar estalló contra el PSOE: “Nos han dejado solas en la negociación”. Esta fractura interna confirma lo que Vox lleva denunciando desde hace tiempo: un Ejecutivo sostenido en equilibrios inestables que no logra aprobar ni sus propias medidas.
“Si hoy este Congreso tumba la prórroga de los alquileres, ese ‘no’ tendrá ante toda España cada uno de sus nombres y apellidos”, advirtió Pablo Bustinduy, pero el resultado fue contundente. La ausencia de ministros socialistas en el hemiciclo durante el debate fue la imagen perfecta del abandono. Mientras tanto, Junts certifica la legislatura del colapso y el PNV se aleja aún más y abandona el barco. ¿Hasta cuándo aguantará Sánchez así? Porque no es la primera vez que Junts ha sido protagonista bloqueando medidas del gobierno Ruptura total: Junts bloquea la legislación del Gobierno con enmiendas a la totalidad en el Congreso
El reciente fracaso del decreto de vivienda en el Congreso no es más que la confirmación de una legislatura muerta. Sumar finge indignación contra su socio de coalición, pero la realidad es que son cómplices de un Ejecutivo que ha convertido el acceso a un hogar en un lujo inalcanzable. No hay presupuestos, no hay gestión, solo hay una lucha encarnizada por el relato mientras un millón de jóvenes mayores de 25 años siguen atrapados en casa de sus padres por pura asfixia económica. La mitad de los de 26-34 años, incluso trabajando, no logra independizarse. El decreto de vivienda rechazado era otra chapuza intervencionista que no resolvía el problema de fondo: la falta de oferta y las trabas regulatorias creadas por la izquierda.
Pensiones: trabajar hasta morir bajo el yugo progre
A partir de 2027, la edad legal de jubilación sube a 67 años para quienes no alcancen 38 años y seis meses cotizados, y se endurecen los requisitos para cobrar el 100% de la pensión. El mismo Gobierno que prometía proteger a los mayores ahora les exige trabajar más y cobrar menos. Esta es la verdadera cara de la socialdemocracia: promesas vacías y ajustes encubiertos.
Mientras tanto, el “escudo social” ha sido tumbado repetidamente. Vox, Junts y PP tumban en el Congreso el decreto ómnibus La izquierda, que acusa a la derecha de recortes, es incapaz de mantener sus propias medidas. Vox ha advertido siempre que estas reformas solo sirven para tapar agujeros provocados por la mala gestión y la inmigración descontrolada.
El horizonte para 2027 es desolador. La izquierda, que se llena la boca con «conquistas sociales» pero con estas medidas lo que veremos es el fin del bienestar. Si Sumar no está de acuerdo, que abandone el sillón, pero prefieren seguir sosteniendo a un Gobierno que solo beneficia a las élites partidistas y a una estructura estatal que ya no se sostiene ni con la ayuda de sus socios separatistas.
Pucherazos y corrupción: el final de la careta
La desintegración de la izquierda se acelera con el juicio de las mascarillas, que sigue destapando irregularidades del periodo pandémico, y con el supuesto “pucherazo” en las primarias de Más Madrid. Mónica García ha cambiado las reglas para que solo voten militantes afines, cerrando el paso a simpatizantes y dejando fuera a rivales internos como Emilio Delgado. “Quien defiende la democracia interna ahora la manipula para no perder el sillón”. Todo esto mientras el caos judicial y parlamentario avanza. El caos es total.
La izquierda no se disgrega por ideología, se desintegra por su propia podredumbre ética. Si no son capaces de ofrecer un techo a los jóvenes ni un descanso digno a los mayores, su única salida debe ser el olvido.






