Un comité del Congreso estadounidense ha introducido por primera vez dudas oficiales sobre la soberanía española de Ceuta y Melilla, en un movimiento que expone la debilidad del Gobierno de Pedro Sánchez frente a aliados tradicionales. Esta crisis, provocada por la negativa española a colaborar con Washington, abre un debate peligroso que amenaza la integridad territorial de España.
La calificación de la soberanía española de Ceuta y Melilla
El Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes ha calificado la soberanía española de Ceuta y Melilla como “ciudades administradas por España ubicadas en territorio marroquí”, reconociendo la “reclamación histórica” de Marruecos. El informe insta al secretario de Estado, Marco Rubio, a promover un “compromiso diplomático” entre ambos países sobre su “estatus futuro”. Esta redacción supone un golpe sin precedentes a la soberanía española.
Según fuentes consultadas, el congresista republicano Mario Díaz-Balart ha impulsado esta iniciativa, quien previamente afirmó que “Ceuta y Melilla no están en España sino en Marruecos” y que “estas cosas se discuten entre amigos y aliados”.
La respuesta de Trump no se ha hecho esperar. La Casa Blanca maneja un informe supervisado personalmente por el presidente en Mar-a-Lago, que propone abrir el debate sobre la soberanía a favor de Marruecos. Algunos exasesores del Pentágono piden abiertamente declararlas “territorios ocupados” como castigo a España.
Esta situación es consecuencia directa del desplante del Gobierno de Sánchez, que prohibió a EE.UU. utilizar las bases de Rota y Morón para su ofensiva contra Irán el pasado 4 de marzo. Mientras España confronta a Washington, Marruecos se consolida como socio preferido de la Administración Trump.
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La debilidad de la izquierda frente al expansionismo marroquí
El sanchismo, con su política antiamericana y de alianzas con la izquierda global, ha aislado a España. En lugar de defender con firmeza las plazas de la soberanía española de Ceuta y Melilla —como exigiría una política patriótica—, el Ejecutivo ha priorizado gestos ideológicos que ahora pagan caro los españoles. Ceuta y Melilla no son negociables: son territorio español por historia, derecho y voluntad de sus habitantes.
Esta crisis invita a cuestionarse: ¿hasta dónde llega la irresponsabilidad de un Gobierno que sacrifica la unidad nacional por postureo internacional? Vox ha sido la única fuerza que ha alertado consistentemente sobre los riesgos de esta deriva. Ceuta desbordada: inmigración x5, narcotúneles y Guardia Civil comprada por el narco
Hacia un escenario de anexión marroquí
En definitiva, un Congreso influido por Trump cuestiona la soberanía española de Ceuta y Melilla como represalia al rechazo español a las bases. Marruecos gana posiciones mientras Sánchez debilita España. Es hora de una política exterior firme que anteponga los intereses nacionales.






