El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado públicamente que su administración mantiene conversaciones activas con altos cargos del gobierno cubano. Este movimiento diplomático surge en un contexto de máxima presión sobre la isla, agravada por el colapso del suministro de recursos desde Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.
Según declaraciones del mandatario, la situación actual de Cuba es crítica debido a la gestión de quienes define como líderes «incompetentes». Trump ha instado al régimen de La Habana a «llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde», subrayando que el fin del apoyo venezolano deja a la isla en una posición de extrema vulnerabilidad económica y energética.
El «modelo español» como referente
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha señalado que el objetivo de Washington no es solo un diálogo, sino un cambio estructural. Rubio ha mencionado explícitamente la Transición Española como un ejemplo viable para que Cuba evolucione de una autocracia a una democracia funcional sin caer en el caos.
«El problema fundamental en Cuba es que está dirigida por gente que no sabe cómo funciona una economía. Sería un gran beneficio para Estados Unidos y para la región que Cuba dejara de ser gobernada por un régimen autocrático», afirmó Rubio ante medios internacionales.
Condiciones para el levantamiento del embargo
A pesar de la apertura de estos canales de comunicación, la administración Trump mantiene una postura firme respecto a las sanciones. Rubio recordó que el embargo estadounidense está codificado por ley (Ley Libertad o Helms-Burton), lo que exige requisitos específicos de democratización para su levantamiento total.
«Hay mucha gente en este país que quiere volver a Cuba y ayudar. Gente que se fue sin nada y hoy es muy rica; ellos quieren reconstruir su nación», concluyó el presidente Trump, apelando al papel que jugaría la comunidad exiliada en una eventual apertura.






