Desarticulado presunto call center en Madrid dedicado a estafas tipo shock call contra personas mayores en Alemania
En una operación conjunta entre la Policía Nacional y las autoridades policiales alemanas, se ha logrado desmantelar lo que se presume era un centro de llamadas ubicado en la capital española. Este grupo presuntamente se dedicaba a cometer estafas mediante la técnica conocida como «shock call», dirigida principalmente a ciudadanos de avanzada edad residentes en Alemania. Hasta el momento se han identificado 14 víctimas a las que se les habría exigido el pago de alrededor de 90.000 euros cada una, alcanzando un fraude detectado superior a 1.260.000 euros, aunque la investigación sigue abierta y no se descarta la existencia de más afectados.
Las pesquisas permitieron la detención de seis personas, cuatro de ellas en Madrid y dos en Alemania. Todas han ingresado en prisión provisional como presuntos responsables de los delitos de pertenencia a organización criminal y estafa continuada. La colaboración internacional resultó clave para identificar el presunto centro operativo instalado en un piso de alquiler en Madrid, desde donde se gestionaban las llamadas diarias.
La alerta de las autoridades alemanas y el inicio de la investigación conjunta
La operación se puso en marcha a finales del mes de febrero gracias a la rápida información facilitada por la Policía Estatal de Baviera, conocida como KPI-Z Oberfanken. Esta colaboración permitió a la Policía Nacional conocer la existencia de un presunto centro de llamadas en Madrid que realizaba más de 100 llamadas diarias a números fijos de personas mayores en Alemania. Los investigadores españoles y alemanes trabajaron de forma coordinada para seguir el rastro de las comunicaciones y las actividades relacionadas con estas presuntas estafas.
Durante las primeras semanas de investigación se recopilaron datos sobre los patrones de las llamadas y se analizaron los indicios que apuntaban a un grupo organizado que operaba desde la capital española. La técnica empleada consistía en generar un impacto emocional inmediato en las víctimas, lo que facilitaba el posterior engaño. Los agentes constataron que el presunto call center mantenía fuertes medidas de seguridad para evitar ser localizado, como el cambio diario de tarjetas SIM y la sustitución de los teléfonos móviles cada dos días.
Esta forma de proceder dificultaba significativamente el trabajo policial, pero la cooperación transfronteriza permitió avanzar en la identificación de los presuntos responsables. En el mes de marzo se realizó un registro en un piso de alquiler en Madrid donde, según los indicios, se centralizaba toda la operatividad del grupo. La rápida actuación conjunta entre España y Alemania fue determinante para desarticular el presunto entramado antes de que pudiera continuar expandiéndose.
Los investigadores españoles destacaron la importancia de la información inicial recibida desde Baviera, que permitió centrar los esfuerzos en un objetivo concreto en Madrid. Durante las semanas siguientes se cruzaron datos telefónicos, se analizaron patrones de llamadas y se establecieron conexiones con las denuncias presentadas en Alemania. Todo ello condujo a la localización precisa del presunto centro de operaciones y al posterior despliegue operativo que culminó con las detenciones.
La investigación continúa abierta precisamente porque los agentes no descartan que existan más víctimas que aún no han formalizado denuncia. El volumen de llamadas diarias sugería un ritmo elevado de actividad, lo que hace prever que el número de afectados podría aumentar a medida que avancen las pesquisas.
El presunto modus operandi de las estafas mediante llamadas de impacto emocional
Según los indicios recabados, el grupo presuntamente simulaba una situación dramática para generar pánico en las víctimas. En primer lugar, un miembro de la organización se hacía pasar por un familiar en estado de gran ansiedad, relatando que había provocado un accidente grave en el que una madre resultaba herida de gravedad y su bebé fallecía. Esta conversación inicial buscaba causar un fuerte sentimiento de culpa y urgencia en la persona contactada.
Inmediatamente después, otro integrante se presentaba como personal de las fuerzas y cuerpos de seguridad para informar a la víctima de que su supuesto familiar era el responsable del accidente, supuestamente por haber conducido mirando el teléfono móvil. Para evitar que el familiar ingresara en prisión, se exigía el pago de una fianza aproximada de 90.000 euros. En algunos casos, también se solicitaba el pago en forma de oro o joyas.
Para otorgar mayor credibilidad al engaño, un tercer miembro simulaba ser un fiscal y explicaba detalladamente los pasos que debía seguir la víctima para depositar el dinero en los juzgados de su país. Una vez concertada la cita, otras personas de la presunta red se reunían con la víctima en lugares próximos a los juzgados, haciéndose pasar también por fiscales. Esta reunión presencial buscaba reforzar la apariencia de legitimidad de todo el proceso.
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El cobro se realizaba de forma rápida, sin dar tiempo a la víctima para consultar con familiares o personas de confianza. Esta estrategia de presión temporal era clave en el presunto método de operación. Los investigadores han constatado que las llamadas se dirigían principalmente a números fijos de personas de avanzada edad, un colectivo considerado más vulnerable ante este tipo de engaños emocionales.
Las medidas de seguridad adoptadas por el presunto grupo —cambio diario de SIM y renovación de terminales cada dos días— indicaban un nivel de organización y cautela notable. Todo ello permitía mantener la operatividad del call center en un piso de alquiler en Madrid mientras se distribuían las tareas entre los diferentes miembros. Los más de 100 contactos diarios demostraban la intensidad con la que presuntamente se desarrollaba la actividad.
El fraude detectado hasta la fecha supera los 1.260.000 euros, correspondiendo a las 14 víctimas identificadas. Cada una de ellas habría sido presionada para entregar alrededor de 90.000 euros. Durante los registros realizados en Alemania se recuperaron 920 gramos de oro y varios relojes de gran valor, elementos que presuntamente formaban parte de los pagos exigidos por la organización.
El resultado de la operación y las detenciones practicadas en España y Alemania
La fase final de la investigación culminó con la detención de seis personas. Cuatro de ellas fueron arrestadas en Madrid y las otras dos en Alemania. Todas ingresaron en prisión provisional tras ser puestas a disposición judicial, imputándoseles presuntamente los delitos de pertenencia a organización criminal y estafa continuada. La autoridad judicial decretó el ingreso en prisión para los detenidos en España, pendientes de los trámites de extradición correspondientes.
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Durante el registro en el piso de alquiler de Madrid se desmanteló el presunto call center desde el que se gestionaban todas las operaciones. Los agentes intervinieron el material utilizado para las llamadas y recopilaron pruebas que permitieron vincular a los detenidos con la actividad descrita. La coordinación con la Policía Estatal de Baviera fue esencial para ejecutar las detenciones simultáneas en ambos países.
Con las seis detenciones, la operación se considera un éxito importante en la lucha contra este tipo de estafas transfronterizas. La recuperación de 920 gramos de oro y relojes de valor en Alemania representa una parte del botín presuntamente obtenido. No obstante, la investigación permanece abierta para identificar posibles nuevas víctimas y esclarecer todos los detalles de la presunta organización.
Los investigadores han subrayado que la rapidez con la que actuaron las autoridades alemanas y españolas evitó que el presunto grupo continuara operando durante más tiempo. La técnica del shock call, al generar un impacto emocional tan intenso, resulta especialmente dañina para las personas mayores, motivo por el cual se ha dado prioridad a este tipo de casos en la cooperación policial internacional.
En total, el fraude detectado asciende a más de 1.260.000 euros a partir de las 14 víctimas confirmadas. Cada una recibió la exigencia de 90.000 euros, cantidad que en algunos casos se solicitaba también en objetos de valor como oro y joyas. La Policía Nacional ha recordado la importancia de verificar siempre cualquier llamada que genere alarma y de no realizar pagos sin consultar previamente con personas de confianza o con las autoridades.
Esta operación conjunta demuestra la eficacia de la colaboración entre España y Alemania en la persecución de organizaciones criminales que operan a nivel internacional. Con las detenciones practicadas y el desmantelamiento del presunto call center en Madrid, se ha conseguido interrumpir una actividad que presuntamente causaba un perjuicio económico y emocional significativo a sus víctimas.
La investigación sigue su curso con el objetivo de localizar posibles nuevos afectados y completar el mapa completo de la presunta red. Por el momento, los seis detenidos permanecen en prisión provisional a la espera de las siguientes diligencias judiciales.






