La Unión Europea ha vuelto a rechazar la agresiva campaña del presidente Pedro Sánchez, contra el Estado de Israel. Este martes, en el Consejo de Ministros de Exteriores, la propuesta impulsada por España junto a Irlanda y Eslovenia para suspender el acuerdo de asociación con Jerusalén no logró el respaldo necesario. Alemania e Italia lideraron la oposición, dejando en evidencia el aislamiento de Sánchez en su particular vendetta.
Sánchez y su doble rasero frente a Israel
Pedro Sánchez ha elevado su retórica contra Israel, acusando a su Gobierno de violar el derecho internacional en Gaza, Cisjordania y Líbano. “Aquel gobierno que viola el derecho internacional no puede ser socio de la Unión Europea”, declaró el líder socialista en un mitin, presentando la medida como una defensa de los valores europeos. Sin embargo, esta postura choca con el silencio cómplice que el Ejecutivo mantiene ante regímenes totalitarios como Irán o Hamás, organizaciones que reciben agradecimientos públicos mientras el Gobierno ignora sus atrocidades.
Israel no ha tardado en responder con dureza. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, denunció el “doble rasero” del Gobierno español y afirmó que “se ha dedicado a difundir antisemitismo”. Saar señaló que España mantiene relaciones con regímenes brutales y organizaciones terroristas, lo que revela la hipocresía de una política exterior guiada más por el oportunismo ideológico que por principios consistentes. Esta acusación, lejos de ser aislada, refleja el creciente malestar en Jerusalén ante las acciones de Sánchez.
La obsesión de Sánchez con Israel no es nueva. Forma parte de una línea política que prioriza alianzas con la izquierda radical internacional y cuestiona la legitimidad del único Estado democrático en Oriente Medio, mientras ignora las amenazas reales del islamismo radical.
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El rechazo europeo: realismo frente a radicalismo
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, confirmó la falta de consenso entre los Veintisiete. Alemania e Italia, junto a otros socios clave, rechazaron avanzar en la suspensión del acuerdo, argumentando que medidas extremas perjudicarían a la población civil israelí y no resolverían el conflicto. Bruselas prefiere explorar sanciones selectivas o suspensiones parciales que no requieran unanimidad, pero ni siquiera estas han logrado apoyo suficiente hasta ahora.
Este nuevo fracaso de Sánchez en Bruselas pone de manifiesto el abismo entre la retórica radical del PSOE y la prudencia de las principales potencias europeas. Mientras Sánchez busca aplausos en círculos progresistas y propalestinos, países como Alemania —consciente de su responsabilidad histórica— e Italia defienden un enfoque equilibrado que no rompa puentes con un aliado estratégico contra el terrorismo islamista.
“Los socios europeos han vuelto a dar la espalda a Sánchez”, resume la realidad: su cruzada no solo fracasa, sino que aísla aún más a España en el concierto internacional.
Consecuencias para España: una política exterior irresponsable
Este episodio refuerza la imagen de un Gobierno socialista más interesado en confrontaciones ideológicas que en defender los intereses nacionales. La alianza con Irlanda y Eslovenia —países de peso limitado— frente al rechazo de Alemania e Italia deja a España en una posición marginal. Además, fomenta un clima de antisemitismo encubierto al equiparar la legítima defensa israelí con violaciones sistemáticas, ignorando el contexto de ataques terroristas.
RTVE adopta una actitud antisemita | Última Hora y Noticias de España | Nuestra España
Este tipo de iniciativas debilitan la unidad europea frente a amenazas reales como Irán o el yihadismo.
En definitiva, la UE ha dicho basta a la deriva antisemita de Sánchez. Es hora de que los españoles exijan una política exterior seria, que defienda la verdad y no se someta a modas izquierdistas.






