Todo es Palestina. Ya no hay otro problema en España, ya no hay nada que tenga que preocupar a la clase política, ya no hay otro que varios programas de televisión, ya no nada más que tenga que preocupan a los ciudadanos.

Ya no hay problema con José Luis Ábalos ni con Santos Cerdán, ya no hay problema ni con la mujer ni con hermano del presidente, ya no hay problema con el fiscal General del estado, ya no hay problema con las revelaciones de José Luis de #Aldama. Todo es #Palestina.
Ya no hay problemas de seguridad ciudadana, ya no hay problemas con la okcupación de vivienda, ya no hay problemas con la inmigración descontrolada ni con la islamización de la sociedad. Todo es Palestina.

Ya no hay problemas con la espiral de deuda pública, ni con el despilfarro babilónico de las administraciones, ni con el hecho de que empresas y particulares tengan que funcionar ahogados por impuestos que se dedican estupideces ideológicas o, directamente, apagar las putas y la cocaína de los socialistas feministas. Todo es Palestina.
Ya no es un problema que la educación pública ser una broma de mal gusto, que la sanidad o colapsar, que los trenes no funcionen, que la red eléctrica falla y deje a todo el país a oscuras o que una tormenta liquide a más de doscientos paisanos. Todo es Palestina.

Ya no es un problema que los jóvenes tengan que emigrar para conseguir sueldos dignos o una vivienda en propiedad, que el hundimiento de la natalidad nos aboque a una sustitución demográfica, o que las pensiones de nuestros mayores apenas bien para sobrevivir. Todo es Palestina.
Todo es histeria, todo es antisemitismo galopante, todo es hacer el juego el terrorismo islámico, todo es entregarle el liderazgo político al odio canino de Irene Montero y sus mugrientos secuaces, todo es escoltar flotillas absurdas por los siete mares o apedrear ciclistas, todo es calamidad, todo es desvergüenza, todo es tradición, todo es Palestina.






