En un giro que roza lo ridículo, Pedro Sánchez ha anunciado el envío del BAM ‘Furor’, un patrullero de altura de la Armada Española, para «escoltar» –o más bien, para hacer de niñera– a la llamada Global Sumud Flotilla, esa supuesta misión humanitaria rumbo a Gaza que ya ha sido blanco de ataques con drones. ¿Es esto una verdadera defensa de la ley internacional o solo un paripé para ganar puntos en la arena progresista internacional? Mientras el Gobierno socialista presume de valentía, la realidad pinta un cuadro bien diferente: un buque de rescate enviado a una zona de alto riesgo, donde la flotilla ha sido bombardeada por drones en aguas internacionales, exponiendo a nuestros marinos a peligros innecesarios por un gesto publicitario.
Recordemos los hechos: la flotilla, compuesta por activistas de diversos países –incluyendo españoles como la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau–, ha denunciado ataques con drones. Según informes, fueron atacados por 12 drones en aguas internacionales a 30 millas náuticas de la isla griega de Gavdos, un incidente que los organizadores califican como «acto de guerra encubierto». Ada Colau, en declaraciones a la cadena SER, afirmó: «Claramente, se trata de un intento de intimidar y asustar por parte de Israel». Sin embargo, Israel no ha confirmado ni desmentido, y fuentes tunecinas sugieren que podría tratarse de un accidente durante maniobras de vigilancia. ¿Por qué España se mete en este avispero con un patrullero que, en esencia, es más un barco de rescate que un buque de guerra?
Sánchez, en su rueda de prensa desde Nueva York, lo presentó como un acto de orgullo nacional: «Siento un inmenso orgullo por defenderlos aquí, en la casa del multilateralismo» (ver video en https://x.com/Anhgi_/status/1970919110197510240). Pero críticos como el diario El Confidencial no se andan con rodeos: «¿Quiere Sánchez invadir Israel con un patrullero? Una misión…». Esta no es más que una maniobra teatral para apuntalar su imagen antiisraelí, mientras ignora que la Armada Española, mermada por años de recortes presupuestarios, no está para aventuras quijotescas. Italia también envía un buque, pero España opta por un BAM de 93 metros, con capacidad para rescate pero sin el armamento pesado para enfrentar amenazas reales como drones o misiles.
Buscando el debate: ¿acaso no es hipocresía enviar un patrullero de rescate a una «armada inservible» –como algunos la llaman en redes– que ya ha sido bombardeada? En X, usuarios como @wintablet lo ven claro: «Pedro Sánchez El Felón envía hoy la BAM (patrullera oceanica) Furor a dar apoyo logístico a la flotilla de Hamas». Otro post resalta el riesgo: «Este es el BAM Furor de la Armada Española que Sánchez va a enviar a un avispero. Es un buque de guerra en una zona de guerra. ¿Qué puede salir mal?». Mientras Sánchez posa en la ONU, nuestros recursos se despilfarran en una flotilla que, según detractores, sirve más de propaganda pro-palestina que de ayuda efectiva.
No es la primera vez que Sánchez usa la Armada para sus shows: recordemos sus despliegues en catástrofes como la DANA, donde presumió de «despliegue militar histórico» pero solo envió 500 efectivos iniciales. O sus vacaciones blindadas con Super Puma y Falcon, mientras recorta en defensa real. Esto no es liderazgo, es postureo puro que pone en jaque la seguridad nacional por votos izquierdistas.
En contraposición, fuentes como Reuters destacan que Sánchez se une a Italia para «proteger» la flotilla, pero ignora el debate interno: ¿vale la pena arriesgar vidas españolas por una misión que ya ha sido atacada por drones, como reporta Middle East Eye desde la flotilla misma? La reportera Mathilda Mallinson describió el ataque como «más serio de lo anticipado», con armas diseñadas para dañar embarcaciones (ver video en https://x.com/shogri786/status/1971090468491657676).
El verdadero teatro está en Moncloa: Sánchez envía un salvavidas a una flotilla ya hundida en controversia, mientras España necesita recursos para amenazas reales en casa. ¿Hasta cuándo aguantaremos estos espectáculos?






