España atraviesa una crisis silenciosa en el mercado de trabajo. Mientras el Gobierno celebra récords de afiliación a la Seguridad Social, los datos revelan una verdad incómoda: más de un millón de trabajadores se ven obligados a acumular varios empleos para sobrevivir, los salarios reales se han erosionado y gran parte del supuesto “éxito” económico se explica por la llegada masiva de inmigrantes. Esta situación no es casualidad, sino el resultado previsible de una gestión que prioriza la propaganda sobre el bienestar de las familias españolas.
Pluriempleo: la nueva norma de supervivencia para más de un millón de españoles
Según los registros de la Seguridad Social, más de un millón de personas mantienen múltiples relaciones laborales al mismo tiempo, con una media anual cercana al millón de casos. En el Régimen General, la diferencia entre afiliaciones y cotizantes únicos supera las 822.000 duplicidades. La Encuesta de Población Activa muestra que el pluriempleo por necesidad económica creció un 9% en 2025, mientras que entre autónomos la pluriactividad ha aumentado un 46,9% desde 2020.
“La volatilidad del mercado laboral español mantiene a 2,4 millones de trabajadores en un bucle de rotación”, alertó Eurostat. Este fenómeno no responde a una elección voluntaria de flexibilidad, sino a la imposibilidad de llegar a fin de mes con un solo sueldo. Familias enteras se ven forzadas a combinar jornadas agotadoras, sacrificando tiempo con sus hijos y calidad de vida. Mientras tanto, el Gobierno presume de más de 22 millones de afiliados, ocultando que una parte significativa de ese “récord” se infla con dobles y triples cotizaciones.
El poder adquisitivo se hunde: salarios netos un 3,4% por debajo de 2018
El deterioro es aún más grave en términos reales. El salario neto ha caído un 3,4% desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa, según datos de Eurostat. El salario bruto apenas ha crecido un 0,2% desde 2018, mientras que el salario real se sitúa un 2% por debajo de los niveles de 2021, tal como reconoce la OCDE. El Ejecutivo presume de un aumento del 3,5%, pero la realidad es que la inflación y el aumento de impuestos y cotizaciones han devorado el poder de compra de las familias.
Las familias con hijos han sido las más castigadas, con subidas brutales en energía y alimentos. La riqueza bruta mediana ha disminuido en todas las franjas de edad menores de 65 años, y el porcentaje de hogares jóvenes que acceden a una vivienda en propiedad ha caído del 60,7% en 2018 al 52,9% en 2024. España registra un 15,6% de ocupados en riesgo de pobreza o exclusión social, muy por encima de la media europea (10,9%).
Esta pérdida de poder adquisitivo no es un accidente: es consecuencia directa de una política fiscal que no deflacta el IRPF, eleva cotizaciones y mantiene una cuña fiscal asfixiante. Mientras Sánchez y sus socios de izquierda celebran subidas del SMI, la clase media se empobrece y los españoles de a pie trabajan más para ganar menos.
El “milagro” del empleo: 67% creado por inmigrantes, con España y Alemania a la cabeza
El supuesto boom laboral oculta otra realidad incómoda. Los inmigrantes explican ya el 67% del empleo creado en Europa, según el informe Tendencias recientes de la inmigración a la UE de BBVA Research. Entre 2022 y 2024, España sumó 799.000 extranjeros y Alemania 479.000, representando la mitad del aumento de población inmigrante en el continente.
En España, el 41% del empleo neto creado en 2025 lo ocuparon extranjeros (208.300 de 506.500 nuevos afiliados). Sin ellos, el crecimiento del empleo se reduciría del 2,37% al 1,6%. La población extranjera en España ha crecido un 55,19% en la última década, mientras que la total apenas un 0,58%. A 1 de enero de 2025, los extranjeros aumentaron un 6,30% en solo un año.
Este modelo de crecimiento extensivo —más población, no más productividad— beneficia a ciertos sectores de baja cualificación, pero genera presión sobre salarios, vivienda y servicios públicos. Lejos de enriquecer al país, contribuye a la precarización de los trabajadores nativos y al estancamiento del bienestar real. Políticas migratorias laxas, impulsadas por gobiernos de izquierda y con complicidad de PP, agravan un problema que Vox lleva años denunciando: sin control fronterizo y priorizando a los españoles, el mercado laboral se devalúa y la cohesión social se resquebraja.
Las políticas de subir el salario mínimo interprofesional son una propaganda de doble beneficio: el Gobierno vende labor social y por otro, al ser proporcionales los impuestos, recauda más que nunca. La trampa perfecta: hacer creer a la población que cobra más cuando el que recauda más es el Estado.






