La degradación de las instituciones en España ha alcanzado un punto de no retorno. Lo que hemos presenciado esta semana no es una reorganización administrativa, sino un acto de censura institucional que evidencia la impunidad del Gobierno de Sánchez. Tras diez años velando por la seguridad en el aeropuerto de Barajas, la Unidad Ares de la Guardia Civil ha sido desmantelada de forma fulminante. ¿El motivo? Haber cumplido con su deber al investigar irregularidades gravísimas en la aerolínea Plus Ultra, una compañía estrechamente vinculada a los intereses del régimen chavista y rescatada con dinero público por el actual Ejecutivo español.
Seguridad aérea en riesgo por el trato de favor político
La investigación que selló el destino de la Unidad Ares no trataba de simples errores burocráticos. Los agentes habían documentado que Plus Ultra operaba vuelos con una sobrecarga de peso que ponía en peligro directo la vida de cientos de personas. Según los informes técnicos, en un vuelo Madrid-Malabo se cargaron 10 toneladas de combustible por encima de lo permitido, aterrizando con un exceso de peso de 3,4 toneladas sobre el máximo legal.
Esta práctica no era aislada. Se han detectado maniobras similares en rutas hacia Caracas y Bogotá. Lo más alarmante es la falsificación sistemática de los planes de vuelo y las hojas de peso y balance, una «ingeniería contable» de la seguridad aérea para ocultar que los aviones volaban en condiciones precarias. Mientras el Ministerio del Interior mira hacia otro lado, la sombra de la impunidad del Gobierno de Sánchez protege a una empresa que, según mensajes internos, obligaba a su personal a «trampear» los datos técnicos. Es inadmisible que en una nación que se dice soberana, la seguridad de los pasajeros se supedite a los compromisos políticos de la izquierda con dictaduras extranjeras.
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El desmantelamiento de la Guardia Civil como herramienta de control
La secuencia de los hechos es demoledora y no admite interpretaciones benevolentes. Justo cuando los especialistas de la Unidad Ares estaban a punto de elevar su expediente a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), el Ministerio del Interior ordenó su disolución. «Investigar a quien no conviene tiene un coste», parece ser el lema de esta administración que ha convertido el Ministerio del Interior en una oficina de protección para sus aliados.
No es la primera vez que vemos ataques a la Benemérita, esta decisión recuerda inevitablemente a lo sucedido con OCON-Sur, la unidad de élite que estaba asfixiando al narcotráfico en el Estrecho y que fue desmantelada sin explicaciones convincentes, dejando a los agentes a los pies de los caballos y al territorio en manos de las mafias.
Este caso es sangrante por la especialización de los agentes purgados: expertos en aduanas, narcotráfico y seguridad aérea. Al disolver esta unidad, el Gobierno no solo garantiza la opacidad de Plus Ultra, sino que envía un mensaje de terror al resto del cuerpo: cualquier agente que ose investigar las cloacas del Estado o los favores a la izquierda radical será fulminado. Esta impunidad del Gobierno de Sánchez desprotege nuestras fronteras y regala el control de Barajas a la arbitrariedad política, eliminando a los «Héroes anónimos» que no se arrodillan ante el poder.
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Un sistema podrido que ignora la soberanía nacional
Este nuevo escándalo es un síntoma más de un sistema fallido. El Ejecutivo desmantela el Estado de derecho, demostrando su total irrelevancia para proteger a los españoles de los abusos de poder. La disolución de Ares es una traición a la seguridad nacional y una muestra de que las instituciones actuales solo sirven para perpetuar a una élite política que desprecia la meritocracia y el cumplimiento de la ley.
Mientras el PP se pierde en tibiezas y la izquierda radical celebra el debilitamiento de la Guardia Civil, solo queda exigir responsabilidades directas. No descansaremos hasta que se aclare qué carga llevaban realmente esos aviones y por qué el Gobierno tiene tanto miedo a que la Guardia Civil haga su trabajo. La impunidad del Gobierno de Sánchez debe terminar en los tribunales o en las calles, pero no puede seguir siendo la norma que rige el cielo de España.







el ciudadano ni se entera. los medios está comprados son baratos. a quien no van a poder comprar es a Trump y este gobierno lo va a tumbar no los españoles decentes sino la administración Trump. irán primero, cuba después España detrás y de postre MÉXICO.