El tiroteo se está poniendo gravemente de moda en Barcelona. En menos de 24 horas, la ciudad y su área metropolitana han registrado dos graves incidentes con armas de fuego: un asesinato en plena calle en la Zona Franca y un tiroteo con persecución en L’Hospitalet de Llobregat. Estos hechos demuestran que las políticas de seguridad de los gobiernos de izquierdas y separatistas, han convertido Cataluña en un territorio donde la violencia armada se normaliza.
La ejecución en la Zona Franca que conmociona a Barcelona
El sábado 16 de mayo por la tarde, alrededor de las 19:30 horas, un hombre de unos 40 años de nacionalidad española fue abatido en la calle Mineria, en el distrito de Sants-Montjuïc, muy cerca del paseo de la Zona Franca. El agresor le disparó repetidamente, al menos siete veces, alcanzándole principalmente en la cabeza y por la espalda. La víctima cayó en mitad de la vía pública y falleció en el acto pese a los intentos de reanimación por parte de agentes de los Mossos d’Esquadra.
El pistolero huyó a pie hacia una estación cercana mientras decenas de testigos presenciaban el horror. Los Mossos investigan el caso como un posible ajuste de cuentas relacionado con el tráfico de drogas, dado que la víctima tenía antecedentes en ese ámbito. Hasta el momento, el autor material sigue en libertad. “Una ejecución en plena luz del día en una de las zonas más transitadas de Barcelona”, señalan fuentes policiales.
Menos de 24 horas después: tiroteo y huida en Hospitalet
Apenas unas horas más tarde, en la madrugada del domingo 17 de mayo, alrededor de las 5:00 horas, se produjeron varios disparos en la calle Batllori del barrio de Sant Josep, en L’Hospitalet de Llobregat. Una patrulla de la Guardia Urbana persiguió un vehículo que huía a gran velocidad y saltaba semáforos en rojo. Los ocupantes abandonaron el coche junto al puente de Matacavalls e intentaron escapar a pie.
Los agentes detuvieron a uno de ellos, un inmigrante marroquí de 30 años, mientras el segundo cómplice logró huir. De momento no se han registrado heridos, pero las balas impactaron en fachadas cercanas. Los Mossos d’Esquadra se han hecho cargo de ambas investigaciones. Estos dos tiroteos en tan corto espacio de tiempo no son casualidad, sino la consecuencia directa de la dejadez en el control de la inmigración ilegal y la delincuencia organizada.
Lee más: Tiroteo en Barcelona: la ley del plomo se impone en la calle
El fracaso de las políticas de izquierdas que alimentan la violencia
Mientras el independentismo y los partidos de izquierda —PSOE, ERC, comunes— se empeñan en recortar recursos a las fuerzas de seguridad y en promover narrativas que criminalizan a la Policía, las calles de Barcelona se convierten en escenario de ajustes de cuentas y tiroteos indiscriminados. La ola de tiroteos en Barcelona refleja el colapso de un modelo migratorio y de seguridad que prioriza al delincuente sobre el ciudadano de a pie.
“La seguridad no es opcional, es la base de la convivencia”, afirman desde VOX, partido que lleva años exigiendo mano dura, expulsiones inmediatas de delincuentes extranjeros y control real de fronteras. En cambio, los gobiernos autonómicos y municipales de izquierdas responden con lamentaciones y promesas vacías mientras los vecinos viven atemorizados.
Esta escalada no se detiene: tiroteos, bandas y ajustes de cuentas se multiplican en el área metropolitana. Es urgente un cambio radical de políticas antes de que Barcelona se convierta en un territorio ingobernable.
Leer más: Brutal agresión a embarazada en Alcira: directo a prisión
Urge mano dura frente a la deriva violenta
Los hechos de este fin de semana confirman lo que muchos venimos denunciando: la izquierda ha perdido el control de la calle. La prioridad debe ser la protección de los españoles, el endurecimiento de las penas y la deportación sistemática de quienes vienen a delinquir. No se trata de ideología, sino de supervivencia de nuestra sociedad.
Basta de experimentos buenistas que cuestan vidas. Cataluña necesita un giro hacia la ley y el orden. Basta ya de inseguridad







Comentarios 1