Desde Nuestra España queremos aclarar que somos conscientes del rechazo que pueden suscitar en muchos de nuestros seguidores las opiniones expresadas en este post por Maite de Medrano.
VOX representa una forma de pensar de la que somos partícipes pero eso no nos hace renunciar a nuestra libertad de expresión, no queremos un PP bis. Sabemos que se trata de un tema polémico, pero creemos en la importancia de abrir el debate y ofrecer espacio a diferentes puntos de vista.
En las próximas semanas ampliaremos la información y seguiremos ofreciendo nuevos enfoques sobre este asunto, y quede claro que cualquiera que quiera opinar con respeto tiene aquí un sitio. Eso se llama democracia y ya sabemos que no está de moda.
Cuando Maite de Medrano decidió abandonar su vida en Madrid para regresar definitivamente a Menorca, lo hizo impulsada por un profundo sentido del deber. «Sentí que era el momento de volver a mi tierra y dar un paso adelante», explica.
Se instaló en febrero de 2023 tras alquilar una vivienda, organizar su mudanza e invertir sus ahorros. Aunque la transición fue exigente, estaba ilusionada. «Regresé a casa con el corazón lleno de esperanza», recuerda.
Conocía Menorca a fondo: su cultura, su complejidad social y política, y su largo historial de gobiernos de izquierda y nacionalismo pancatalanista. Con esa visión se volcó en preparar la precampaña.
Pero pronto descubrió que estaría sola. Cardona, aún coordinador de VOX Menorca, residía en Mallorca y apenas visitaba la isla. Jamás convocaba reuniones con ella, pese a ser su vicecoordinadora y candidata principal. «Me dejaba completamente al margen», relata Maite. A menudo se enteraba tarde —o nunca— de encuentros internos o decisiones ya tomadas.
Ella justificaba aquella situación como falta de organización: «Pensaba que era simplemente improvisación, algo propio de un partido joven en la isla». Pero las señales empezaron a acumularse. Mientras ella trabajaba intensamente, Cardona la aislaba cada vez más.
Entre marzo y abril, el trato se volvió abiertamente hostil. «Las llamadas eran un tormento: gritos, insultos, un desprecio difícil de comprender», narra. Aun así, trataba de mantener la serenidad, convencida de que todo se estabilizaría tras las elecciones.
Lo que ignoraba era que Cardona la difamaba internamente desde hacía meses, construyendo un relato de desconfianza hacia ella entre sus allegados en Menorca y también entre los dirigentes de Mallorca. «Descubrí mucho después que estaban creando un personaje que no tenía nada que ver conmigo», afirma.
En abril, agotada y angustiada, pensó renunciar. «Llegué a pensar seriamente en irme. Me estaban destruyendo por dentro». Pero decidió permanecer en silencio para no perjudicar al proyecto político en el que sinceramente creía.
Durante la campaña, Maite asumió casi todo el trabajo técnico. «Él sabía que yo manejaba los programas y se aprovechaba de ello», denuncia. Sin embargo, su esfuerzo era constantemente invisibilizado, y ni siquiera se le concedió acceso a Talentia, la plataforma de formación interna. «Era un abandono absoluto», recalca.
Finalmente, el 28 de mayo de 2023 llegó el resultado histórico: VOX obtenía representación en Menorca por primera vez. Cuatro actas: dos para Cardona y dos para Maite, entre ellas la crucial para formar mayoría de gobierno en el Consell Insular.
A pesar del logro, Maite no lo vivió como un triunfo. «Ese día comprendí que no estaba celebrando; estaba entrando en algo mucho más duro de lo que imaginaba».
La etapa más difícil estaba por comenzar.






