Evolución de las sentencias condenatorias y el descenso en las protecciones a las mujeres
Según la estadística más reciente de Violencia Doméstica y Violencia de Género difundida por el Instituto Nacional de Estadística, durante 2025 se registró en España un incremento en el número de hombres que recibieron condenas definitivas por este tipo de delitos. La cifra alcanzó los 40.929 casos, lo que equivale a un aumento del 4,8 % respecto al año anterior. Estas sentencias firmes corresponden a agresiones contra parejas o exparejas y reflejan la actividad judicial en materia de violencia de género a lo largo del ejercicio.
En paralelo, se observó una reducción del 3,8 % en el número de mujeres que contaron con alguna orden de protección, situándose en 33.372 beneficiarias. Esta bajada contrasta con el repunte de las condenas y muestra una tendencia mixta en las respuestas judiciales y administrativas al problema. De las mujeres protegidas, casi la mitad (el 47,5 %) se encontraban en el grupo de edad entre 30 y 44 años. En cuanto al vínculo con la persona denunciada, la mayor parte eran exnovias (8.361 casos), seguidas de exparejas de hecho (6.490) y cónyuges (5.590). Estos detalles ilustran el perfil predominante de las víctimas que accedieron a medidas de protección durante el período analizado.
Incremento en víctimas menores y ajuste en el volumen de medidas cautelares
Uno de los datos más relevantes del informe tiene que ver con los menores de edad. El número de niños y niñas que figuran como víctimas directas en asuntos de violencia de género donde se dictaron medidas cautelares u órdenes de protección subió un 10 % en 2025, alcanzando los 1.935 casos. Esta es la cifra más elevada desde que se iniciaron los registros en 2021 y supera los 1.758 menores contabilizados el año previo. El aumento afecta a hijos, menores en guarda o custodia o que conviven con las personas implicadas, lo que subraya el impacto directo que estos procesos tienen sobre la población infantil.
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En el mismo apartado, el total de medidas cautelares dictadas e inscritas en el Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica y de Género del Ministerio de Justicia fue de 98.551, un 4,4 % menos que en el ejercicio anterior. De ellas, el 73,3 % tuvieron carácter penal y el 26,7 % carácter civil. La estadística también sitúa la tasa de víctimas de violencia de género en 1,5 por cada 1.000 mujeres, un indicador que permite contextualizar la dimensión del fenómeno a nivel nacional durante 2025.
Tendencia al alza en la violencia doméstica y otras actuaciones judiciales en curso
El informe del INE dedica otro apartado a los casos de violencia doméstica o intrafamiliar. En este ámbito, el número de víctimas con orden de protección o medidas cautelares aumentó un 7,4 % en 2025, alcanzando las 9.513 personas. De este total, el 60,9 % fueron mujeres y el 39,1 % hombres. El dato revela que hubo más víctimas que personas denunciadas, con una proporción de 1,3 víctimas por cada denunciado. Además, 376 personas aparecieron simultáneamente como denunciadas y víctimas en los procedimientos.
Por otro lado, el Poder Judicial está investigando las quejas recibidas sobre el juez instructor del caso contra el exDAO, específicamente en relación con sus declaraciones acerca de la violencia de género. Esta actuación se enmarca en el seguimiento habitual de posibles irregularidades o quejas en los procesos judiciales y no implica, en esta fase, ninguna calificación definitiva sobre los hechos.
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Esto nos lleva también a una reflexión con una irrefutable conclusión: o bien las medidas de concienciación y protección a las mujeres no solamente son ineficaces sino que aumentan el peligro de las mismas y por eso aumenta la violencia, a pesar de haber aumentado la inversión en millones de euros, o bien la violencia no viene directamente de quien está integrado en este país sino que aumenta porque proviene de quienes van llegando de algunas culturas o países que no tienen arraigado el respeto a la mujer cuya representación está aumentando en España, país de acogida donde los haya… Entonces, ¿no funcionan las medidas o no se integran nuevos residentes con nuestras formas de vivir?






