Ojalá no tuviera que escribir esto.
El gobierno organiza un macabro necrotour a las fosas comunes del bando republicano para niños. Esto debería encendernos la sangre a TODOS. Por los niños, por el respeto a los muertos, por el respeto a sus familiares independientemente de su ideología y porque este gobierno actúa sin consecuencias. Se les está yendo tanto la olla que ya agreden hasta a los suyos. ¡Cómo me jode que me roben la alegría a la hora de escribir! Pero es que el PSOE no respeta ni a los muertos, ni a los niños, ni a nada que se encuentre por el camino.
La última ocurrencia de los de Sánchez para “vacunar” a los jóvenes contra el autoritarismo
llevar a un chaval a una fosa para darle clase. Buscan el impacto en una mente fácilmente impresionable para inyectar brutalidad y programarle desde pequeño. Y todo bajo una premisa repetida hasta la náusea: “que viene el coco”. Que viene la derecha.
Pero a lo mejor el miedo no va por donde nos lo están contando.
Porque aquí hay gente que duerme con la luz encendida… especialmente Santiago Abascal, Alberto Núñez Feijóo o Alvise Pérez cuando les viene a la memoria la imagen de Calvo Sotelo. Y si te has alegrado al leer que Abascal pueda tener miedo, te falta una lección: Deberías ir planteándote cuál es el desenlace cuando el adversario deja de ser rival y pasa a ser objetivo.
Y si lo que quieren es evitar repetir errores por no conocer el pasado
Si lo que vamos a enseñar es dolor, enseñémoslo todo. Si vamos a hablar de fosas, hablemos de todas.
Me pregunto si Paracuellos del Jarama, la mayor fosa común de la guerra, está en el necrotour
porque allí no hay relato cómodo. Allí hay cientos de muertos. Allí hay niños. Allí hay cientos de niños. De niños muertos, evidentemente familiares del bando nacional, asesinados por los abuelos de los promotores de la idea. Y digo familiares, porque los niños no tienen bandos, a no ser que este gobierno indigno consiga perpetrar esta macabra idea, para que se olviden de jugar y comiencen a odiar, cuanto antes mejor.
Y ese es el fondo del asunto.
No va de Historia. Va de poder y de sembrar odio en la raíz, porque la visceralidad en la masa es la mejor música de fondo para la arenga. Poder…
Va de decidir qué se recuerda, cómo se recuerda y, sobre todo a qué edad se puede empezar a recordar, incluso cuando aún no tienes casi nada que recordar, cosa que resuelven implantando los recuerdos de otros como en una película de ciencia ficción, como replicantes que forjan su personalidad sobre una memoria sintética. Va de fabricar generaciones que no cuestionen el marco, sino que lo asuman como propio.
Mientras tanto, el discurso sigue: “que viene el coco”, que viene la derecha: “eso es lo que te espera si no los paras antes de que ellos te conviertan en lo que ves ahí”
¿Y si el problema no es lo que viene… sino lo que algunos están repitiendo?
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