La tensión social vuelve a Marruecos tras las recientes protestas convocadas a través de redes sociales por jóvenes de la Generación Z. Las movilizaciones, que tuvieron lugar durante el fin de semana del 27 y 28 de septiembre, se centraron en las principales ciudades del país, con Rabat como epicentro de los enfrentamientos y detenciones.
Demandas Clave: Justicia Social y Reformas Urgentes
Los impulsores de las manifestaciones, que se han organizado bajo el nombre de ‘Genz212’, aseguran no tener afiliación política ni sindical, y han puesto el foco en la necesidad de reformas profundas en áreas fundamentales:
- Sistema Educativo y Sanitario: Exigen mejoras sustanciales en ambos sistemas, rechazando, por ejemplo, la privatización de la universidad pública.
- Justicia Social y Desempleo: Reclaman una mayor justicia social y la implementación de medidas efectivas contra el elevado desempleo juvenil.
- Dignidad Humana: Un manifestante declaró a la prensa antes de ser detenido: «Queremos que Marruecos esté en una situación mejor y que el ciudadano sea tratado como un ser humano, no como está pasando ahora donde el país avanza a dos velocidades».
A pesar de los llamados, las protestas fueron rápidamente disueltas por un amplio dispositivo de seguridad. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) sección Rabat estima que se produjeron alrededor de 100 detenciones solo en la capital. Aunque los arrestados en la primera jornada fueron liberados, la alta cifra subraya la firme respuesta de las autoridades.
La Sombra de la Monarquía: Rumores sobre Mohamed VI
Estas manifestaciones se producen en un contexto de creciente incertidumbre política generada por los persistentes rumores sobre el estado de salud del Rey Mohamed VI y una supuesta reestructuración en el entorno del poder, conocido como el Majzén.
- Salud Real: La salud del monarca ha sido un tema tabú en el país, pero las imágenes públicas y las ausencias en foros internacionales han alimentado las especulaciones sobre un posible «fin de reinado» y una inminente sucesión. Analistas advierten que la debilidad del Rey podría estar siendo aprovechada por actores internos para influir en el futuro.
- Cambios en el Entorno: En paralelo a esta situación, se han reportado movimientos en puestos clave, como la dimisión de directores de información o el abandono de cargos diplomáticos de alto nivel, lo que sugiere una inestabilidad latente en la élite del poder marroquí.
La falta de una mediación efectiva por parte de las instituciones y los partidos políticos —que, según algunos observadores, parecen «debilitados»— deja al Rey frente al pueblo, una situación que incrementa el riesgo para la estabilidad del régimen. Las élites, por su parte, estarían ya preparando el terreno para una transición que muchos ven como cercana.






