Javier Negre retiró su tuit contra periodistas y analistas críticos, en un episodio que revela la fragilidad de ciertas voces que se presentan como combativas. El comunicador, al frente de La Derecha Diario, EDA TV y UHN Plus, lanzó y eliminó en pocas horas un mensaje acusando de interferencia rusa y “periodistas comprados” a decenas de profesionales de los medios hispanos.
El tuit de Javier Negre
En un movimiento que generó inmediata controversia en redes, Javier Negre publicó su tuit donde alertaba de la interferencia rusa en España y otros países hispanos. El periodista, publicó un mensaje en el que afirmaba: “Igual que destapé en Argentina, Rusia también interfiere y tiene a periodistas comprados en España y otros medios Hispanos”. Acompañaba el texto con un esquema titulado “Atlas de la desinformación rusa – Esquema de influencia en medios hispanos”, un diagrama complejo que conecta a decenas de analistas, tertulianos y figuras de YouTube con etiquetas como “agentes de influencia”, “anti-EU”, “hispanistas” o “anti-imperialismo”.

El gráfico, lleno de flechas rojas y círculos que agrupan rostros y logotipos de medios como ABC, COPE o The Objective, además de banderas de Irán y otros símbolos, pretendía ilustrar una red de conexiones. Negre destacaba que desde sus cuentas @laderechadiario, @edatvoficial y @UHN_Plus luchan diariamente “contra la desinformación rusa con las noticias más recientes y importantes”.
Frases importantes como “periodistas comprados” y las conexiones marcadas en el atlas quedaron expuestas ante miles de seguidores antes de desaparecer.
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El cobarde retroceso de Javier Negre ante las críticas
La publicación no tardó en recibir respuesta. La periodista Beatriz Talegón replicó exigiendo rectificación inmediata o pruebas: “Señor @javiernegre10 mejor será una rectificación a tiempo o demostrar las pruebas de semejante publicación. No confunda usted tener una opinión libre e informada, con formar parte de entramados extraños. Le aviso porque puede que este tipo de publicaciones atente contra el honor y la imagen de quienes aparecemos en ellas”.
Ante esta advertencia, Javier Negre se acobardó y retiró su tuit. En lugar de defender su posición o aportar evidencias, el comunicador borró el post y respondió públicamente: “Querida @BeatrizTalegon. Tienes toda la razón, respeto tu libertad de expresión y por eso procedí al borrado del post. Cuando yo o mi equipo cometemos errores es justo reconocerlo. Ya sabes que las puertas de mis medios están abiertas para ti y algunos de los que ahí figuran ya vienen con regularidad. Abrazo fuerte”.
Posteriormente extendió las disculpas al resto de personas señaladas en el esquema. Este giro brusco deja en evidencia una retirada rápida ante la primera presión seria.
Las verdaderas intenciones detrás de las acusaciones de desinformación rusa
Javier Negre en un contexto donde etiquetas como “desinformación rusa” se han convertido en arma habitual de la izquierda para deslegitimar cualquier voz crítica con el PSOE, las políticas globalistas o las cesiones de soberanía a la Unión Europea. El atlas en cuestión no solo incluía figuras de medios tradicionales, sino también analistas y tertulianos que cuestionan el relato oficial, muchos de ellos cercanos a posiciones que defienden la nación española frente al progresismo.
Este tipo de esquemas, por amplios y poco documentados, generan el efecto deseado: sembrar sospecha sin necesidad de pruebas concretas. La derecha, especialmente VOX, ha denunciado reiteradamente cómo estos mecanismos de estigmatización buscan silenciar el debate real sobre inmigración, economía o independencia nacional. Mientras algunos retroceden ante la amenaza de demandas por honor, otros mantenemos que la verdadera desinformación radica en que los periodistas se plieguen a ideas según las subvenciones que reciben ocultando datos que contradicen el establishment.
En definitiva, el episodio revela la fragilidad de ciertas voces que, pese a presentarse como combativas, ceden ante la presión izquierdista. La libertad de expresión no se defiende borrando tuits, sino enfrentando con argumentos y hechos las acusaciones infundadas. Solo una prensa realmente independiente, alejada de miedos y complacencias con el poder, puede garantizar un debate honesto en España y los medios hispanos.






