Enrique Jesús Ortiz – 28 de marzo de 2026
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A principios de 2026, el Gobierno de España y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) alcanzaron un principio de acuerdo para reformar el sistema de financiación autonómica, con un enfoque específico en Cataluña.
Los puntos clave de este acuerdo son los siguientes:

- Aumento de la cesión de impuestos: Se eleva el porcentaje de los grandes impuestos que se quedan las comunidades: el IRPF sube del 50% al 55% y el IVA del 50% al 56,5%.
- Inyección de fondos: El Gobierno estima que las comunidades dispondrán de 20.975 millones de euros adicionales para 2027 en comparación con el sistema actual.
- Principio de ordinalidad: Se introduce este concepto para que las regiones que más aportan no pierdan posiciones de bienestar tras el reparto de los fondos de nivelación, una demanda histórica de Cataluña y Madrid. Lógicamente este es uno de los puntos más controvertidos.
- Equidad territorial: Se mantienen herramientas para reducir las diferencias de financiación por habitante ajustado (este es un indicador clave en el modelo de financiación autonómica pues mide los recursos económicos que recibe una comunidad autónoma por persona, ponderando factores como el número de habitantes, el envejecimiento, la dispersión poblacional, la superficie o la insularidad). Aquí se reconoce la pérdida de algunas comunidades ya que se prometen fondos extra para regiones como Extremadura o Cantabria, que pudieran perder recursos.
Ante el temor y las críticas, el Gobierno(dice que) ha buscado un modelo para (convencernos de) que mejore la financiación de todas las comunidades autónomas y servir como base para la reforma del sistema general a que el acuerdo obliga.
Todo para mantenerse en el gobierno a cualquier precio. Y eso que previamente, se había acordado la condonación de 15.000 millones de euros de la deuda de la Generalitat con el Estado a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA).
Para que el acuerdo sea efectivo, debe pasar por el Consejo de Política Fiscal y Financiera y ser votado en el Congreso de los Diputados, donde requiere el apoyo de la mayoría de la cámara.
La AIReF, que se creó a instancias de la Unión Europea para asegurar que el Estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos no gasten más de lo que pueden (sus funciones principales son: vigilar el déficit y la deuda, hacer predicciones económicas, evaluar el gasto público, emitir recomendaciones), juega un papel crítico frente a la nueva ley. Su función no es diseñarla —tarea del Ministerio de Hacienda—, sino evaluar si los cambios propuestos ponen en riesgo la estabilidad de las cuentas de todo el país, y lo que ha advertido es que la reforma, tal como está planteada, podría comprometer el equilibrio de las finanzas públicas.
El organismo teme que el volumen masivo de recursos adicionales que recibirán las comunidades autónomas (unos 16.000-21.000 millones de euros extra) deje al Estado con poco margen para afrontar otros gastos críticos como pensiones, defensa o el pago de la deuda. Y no solo eso, agencias como S&P y centros de estudios como Fedea han advertido que ceder tanto margen fiscal a las comunidades podría debilitar la calificación crediticia de España y reducir la capacidad de maniobra financiera del Estado central.

En su lugar la AIReF ha propuesto que la reforma de la financiación no sea solo un reparto de dinero, sino que incluya una reforma integral del marco fiscal nacional. Entre sus sugerencias destacan: Dar más peso a las comunidades en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Establecer objetivos de déficit diferenciados para cada comunidad en lugar de “café para todos” pero eso sí, vincular cualquier aumento de fondos a una política fiscal estricta.
Y no solo la AIReF ha criticado el acuerdo, El rechazo al modelo proviene del Partido Popular y también de voces críticas dentro del propio PSOE. La crítica más repetida es que el modelo se ha «cocinado» en acuerdos privados entre el Gobierno y Esquerra Republicana (ERC) para asegurar la estabilidad parlamentaria de Pedro Sánchez. Comunidades como Andalucía o Castilla-La Mancha denuncian que la «financiación singular» o los beneficios pactados para Cataluña quiebran la igualdad entre españoles y fomentan un modelo insolidario.
Exigen que cualquier reforma nazca de una negociación colectiva en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que es el órgano técnico y político donde se reúnen el Gobierno de España y las comunidades autónomas para coordinar sus finanzas y asegurar que todo el país cumpla con las normas de estabilidad económica.

El reciente nombramiento de Inés Olóndriz como presidenta de la AIReF fue el primer aldabonazo de lo que iba a significar esta minicrisis de gobierno restringida al área económica, con este nombramiento la AIReF queda supeditada al gobierno. El nombramiento de Arcadi España tiene el mismo sentido. Dar lustre a aquellas comunidades en las que el PSOE tiene mayor implantación en demérito de las que no. Especialmente Madrid.
Anteriormente, Olóndriz ocupaba la Secretaría General de Financiación Autonómica y Local en el Ministerio de Hacienda, un puesto clave en la gestión técnica y el diseño de la reforma del sistema de financiación autonómica. Durante su comparecencia para presidir la AIReF, destacó que su experiencia previa en Hacienda le ha permitido profundizar en las «aristas técnicas» de la financiación pública, conocimiento que considera de valor para su nueva etapa fiscalizadora.
Su nombramiento ha generado críticas de la oposición por su vinculación directa con el Ministerio de Hacienda, desde su nueva posición tendrá la función de supervisar y emitir informes sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, lo que incluye evaluar el impacto de cualquier futura ley de financiación autonómica. Traducido: aunque ya no lidera la redacción de la ley desde el Ministerio, su nombramiento al frente de la AIReF asegura que la máxima autoridad fiscal de España no pondrá impedimentos a la hora de llevar la ley adelante

La postura de VOX ante la nueva ley propuesta por el Gobierno de Pedro Sánchez en enero de 2026 es de rechazo frontal y total. El partido la considera un «chantaje del separatismo» (principalmente de ERC) para sostener al Ejecutivo en el poder, que rompe la igualdad entre españoles y la solidaridad territorial.
Principales críticas de VOX
- Privilegio a Cataluña y asimetría: Denuncian que el acuerdo beneficia de forma destacada a Cataluña. Esto crea un sistema asimétrico y «de reinos de taifa» que discrimina al resto de comunidades.
- Considera que es un «sometimiento» del Gobierno a los independentistas a cambio de apoyos parlamentarios. Afirman que inyectaría más de 21.000 millones de euros extra al sistema, lo que dispararía el gasto público, la deuda y los impuestos para todos los españoles.
- No se trata solo de «cuánto dinero» se reparte, sino del modelo autonómico en sí, que ha generado despilfarro, duplicidades, desigualdades y ha alimentado el separatismo.
En lugar de reformar la financiación actual, VOX defiende repensar el modelo autonómico con estas medidas principales:
- Bajada masiva de impuestos — Para que los españoles prosperen independientemente de su «código postal».
- Eliminar privilegios fiscales — y cortar cualquier cesión económica al separatismo.
- Reducir el gasto político — y las duplicidades administrativas.
- Devolución de competencias al Estado central en áreas clave: sanidad, educación, justicia e interior. Esto busca recuperar la unidad nacional y la igualdad efectiva.
Propone centralizar competencias esenciales y priorizar la igualdad de todos los españoles frente a cualquier «subasta» territorial.






