Todavía hay quien piensa que todos los males de #España provienen de la izquierda, olvidando que el sistema tiene dos patas. El daño que ha hecho la derecha a España es reverso y simétrico al ocasionado por la izquierda, aunque sea solo por el hecho de que cada lado le ha venido reconociendo al otro su espacio natural. El cártel bancario, por ejemplo, no está en manos de activistas de Podemos, al igual que la industria hotelera que ha convertido las zonas turísticas en lugares donde, a nivel laboral, reina la ley de la selva. La derecha ha legitimado que sea la izquierda quien acuñe el discurso y no hay día que no venga un idiota del PP hablando de “violencia de género”, “cambio climático” o “empoderamiento femenino”. Cuando haya que repartir las culpas, habrá para todos.
El gran crimen :
Ahora bien, el mayor crimen de la #derecha española ha sido el venir dejando, de manera constante, minuciosa, maníaca, la #universidad pública en manos de la izquierda más mugrienta y ladradora. El tema solo llega a las portadas cada vez que algún nombre del establishment mediático de la derecha (Olona, Espinosa, Ayuso…) tiene problemas para acercarse, ni que sea a un par de kilómetros, de un campus universitario. Pero cualquiera que conozca el tema desde dentro, sabe que las facultades de ciencias sociales han venido siendo auténticos criaderos toxicidad zurda. Graffitis, pelos azules, banderas palestinas, batasunización, mugre desquiciada, activismo #LGTBI, porros del tamaño de un acueducto, pedradas al disidente. En las zonas donde sufrimos independentismo, se le puede añadir el factor lingüístico.
Vito Quiles, el vector:

Ahora parece que Vito Quiles y la gente de EDATV han decidido pinchar esa burbuja para conseguir likes y aumentar su tirón mediático, que al fin y al cabo es tirón político en la época de las redes. No hace falta una gran sagacidad para ver que están imitando el modelo MAGA: el nuevo republicanismo surgió durante la época Obama, cuando a pecho descubierto iban por los colleges Ben Shaphiro, Milo Yiannopoulos o Jordan Peterson, provocando auténticas batallas campales entre quienes querían censurarlos y quienes defendían la primera enmienda. Esos tiempos pasaron y todos ellos son ahora recibidos en la Casa Blanca con palmaditas en la espalda (menos el caso de Milo, por motivos obvios) pero la iconografía quedó. Charlie Kirk es un producto secundario de esa época. Esos pioneros desocultaron el paisaje que luego él colonizaría con su Turning Point USA de manera sistemática. ¿Ahora se quiere hacer de Vito Quiles nuestro Charlie Kirk, nuestro líder del sector juvenil con la vista puesta en una regeneración nacional? Si ese es el caso, hay un par de detalles a considerar.
En primer lugar, la cuestión del bagaje intelectual. ¿Alguien quiere discutir con Jordan Peterson? Buena suerte. Lo mismo podríamos decir de los actuales lideres de Maga que se pasean por los colleges: Michael Knowles, Jack Posobiec, Matt Walsh y demás. Estos paisanos te citan a Tomás de Aquino o a Stuart Mill o a Bakunin de memoria. Si vas a la universidad, no puedes ir solo equipado con una bandera y un móvil para hacer directos en Tik Tok. Una cosa es el reporterismo pillo a pie de Congreso, compartiendo un cigarrito con Ábalos o bromeando con Rufián, otra ir a debatir a una facultad de Sociología, de Filosofía o de Ciencias Políticas. Hay que haber puesto codos.
Luego la cuestión del laicismo, quizás la menos ponderada en la España actual. El movimiento de TPUSA y el movimiento MAGA en general son realidades confesionales. Sin complejos, sin ambigüedades, sin medias tintas. Proponen un esquema muy sencillo eficaz: la crisis nacional no es económica ni política, sino espiritual. Tú no puedes influir en Wall Street pero puedes recuperar los valores de tus abuelos y vivirlos orgullosamente: su tradición, su amor a la patria y a la familia, pero sobre todo su fe. La izquierda ofrece a la juventud mujeres con pene, islamización, suciedad y locura. La oferta alternativa no puede ser las caiditas de ojos de Ayuso o las bravatas de Abascal, hay que ir al fondo de la cuestión. Un país desfondado en lo espiritual es presa fácil para sus depredadores. A la inversa (piénsese en el caso de Israel) un país fundado en una auténtica comunidad de fe es literalmente indestructible. Lo religioso da al ser humano su alcance, su rango, su dignidad. Nadie va a dejarse matar por un aumento en la cuota de autónomos o por defender a un concejal inepto. Pero sí se puede ir al último extremo por tu familia, por tu fe, por tu patria. Los dos grandes ideólogos de la nueva política, Dugin en oriente y Bannon en occidente, lo vieron antes que otros y su programa está funcionando como un reloj. Aquí, como mucho, tenemos a Abascal visitando Covadonga de vez en cuando.
¿Están Vito Quiles o su jefe en condiciones de llamar al rearme religioso de la ciudadanía? No lo parece. Siendo España una nación católica, gran parte de la responsabilidad por la decadencia actual la tiene la Iglesia, en concreto las camarillas de obispos inservibles que vienen gobernando la vida de los fieles desde hace décadas. El que no apoya la flotilla de Gaza, se hace fotos con Yolanda Díaz o pacta la “resignificación de Cuelgamuros”; el que no diluye la enseñanza religiosa en idioteces kumbayá, dilapida millones en televisiones absurdas o persigue a los grupos tradicionalistas. Una nación protestante, como el caso de USA, tiene la ventaja de que el poder religioso no está centralizado; aquí el problema es que quien quiera apoyar un renacer del catolicismo tiene que alinearse con la banda de inútiles de la Conferencia Episcopal. Así nos van las cosas.
Una última consideración: antes de incendiar los campus universitarios (activad más que razonable en sí misma) hay otros lugares que podrían ser incendiados mandando a Vito Quiles, al Orfeón Donostiarra o a quien haga falta. Porque la ruina de la universidad es un problema, desde luego, pero es una broma comparada con el Leviatán burocrático y fiscal que, a través de infinitas capas de administración y politiqueo, devora las energías nacionales. Y ese monstruo lo ha alimentado la izquierda tanto como la derecha.






