El enigmático Cometa 3I/ATLAS, el tercer objeto de origen interestelar detectado en la historia, está en el punto culminante de su tránsito por nuestro Sistema Solar. Según las efemérides actualizadas, el cuerpo celeste alcanzará su perihelio —el punto de mayor proximidad al Sol— mañana 29 y el 30 de octubre.
Este paso, de apenas unos días de duración, es la única oportunidad de la humanidad para estudiar de cerca el material prístino de otra estrella. La razón: el 3I/ATLAS sigue una trayectoria hiperbólica, lo que significa que, tras rodear al Sol, continuará su viaje de vuelta al espacio profundo para «nunca más ser visto de nuevo», según la propia NASA.
La propia agencia espacial ha confirmado que ha activado su protocolo de defensa planetaria, no por riesgo de impacto directo —pues su máximo acercamiento a la Tierra, el 19 de diciembre, será a unos 270 millones de kilómetros—, sino por la necesidad de comprender el comportamiento «inexplicable» del cometa.
Las anomalías que desconciertan a los astrónomos
Descubierto a principios de julio de 2025, el 3I/ATLAS ha generado más preguntas que respuestas. Su origen es un completo misterio, aunque los científicos están seguros de que se formó en otro sistema estelar hace miles de millones de años.
Las últimas observaciones revelan una serie de características que desafían el conocimiento actual sobre los cometas:
- El «pulso enigmático»: expertos han detectado una «débil frecuencia rítmica» o un «pulso enigmático» que coincide con la trayectoria del cometa. Esta señal, que emite de forma sincronizada ondas de radio y rayos X en ciclos de 44 minutos, es un fenómeno raramente visto en objetos celestes de origen natural.
- Emisión anómala de agua: a pesar de estar relativamente lejos del Sol, el 3I/ATLAS está emitiendo grandes cantidades de vapor de agua, cuando, teóricamente, su hielo debería permanecer congelado a esa distancia.
- La inversión de la cola: imágenes capturadas por el Telescopio Espacial Hubble mostraron una transformación notable, donde el cometa pasó de tener una cola orientada hacia el Sol a desarrollar una cola más convencional proyectándose en la dirección opuesta, lo que la ciencia aún no logra explicar.
Cápsula del tiempo y observación de alto nivel
Los astrónomos ven en el 3I/ATLAS una auténtica «cápsula del tiempo» cósmica. Con una antigüedad estimada que podría rozar los 10.000 millones de años, este cometa puede contener información sobre la composición química de los primeros sistemas planetarios que se formaron en el Universo, lo que le otorga un valor científico incalculable.
Por ello, la comunidad astronómica mundial ha movilizado recursos sin precedentes:
- Telescopios espaciales: se espera que el Hubble y el Telescopio Espacial James Webb (JWST) utilicen la intensa radiación solar del perihelio para obtener datos cruciales sobre el tamaño (estimado entre 440 metros y 5.6 kilómetros de diámetro) y la composición del núcleo.
- Sondas interplanetarias: misiones de la ESA como Mars Express y el ExoMars Trace Gas Orbiter han sido redirigidas para realizar observaciones a su paso por el sistema solar interior.
Aunque el cometa tiene una magnitud de 14.73 y no será visible a simple vista, los entusiastas de la astronomía en España podrán intentar observarlo en los cielos de la madrugada, antes del amanecer, utilizando telescopios pequeños o medianos en lugares con baja contaminación lumínica.


