El entramado gubernamental del PSOE se enfrenta a una semana de infierno en su momento más crítico. Los intentos del aparato estatal por desviar la atención ciudadana resultan insuficientes ante la contundencia de las agendas de los tribunales y las cámaras legislativas. Se inicia un periodo de cinco jornadas consecutivas en las que las presuntas irregularidades, el nepotismo y el uso partidista de las instituciones democráticas quedarán expuestos a la luz pública.
El núcleo duro del Palacio de la Moncloa carece de una estrategia de defensa sólida más allá de resistir a la desesperada y atacar de forma sistemática a los servidores de la ley, evidenciando una debilidad institucional sin precedentes en nuestra historia reciente en lo que ya se califica como una semana de infierno judicial para el sanchismo.
Lunes 15 de junio: la audiencia preliminar de Begoña Gómez
Este lunes arranca la semana de infierno para el PSOE con la audiencia preliminar de Begoña Gómez ante el juez Juan Carlos Peinado en la Audiencia Provincial de Madrid. Citada junto a otros investigados, la esposa del presidente debe comparecer personalmente bajo apercibimiento de fuerza pública si no acude. Los delitos en cuestión incluyen presunta malversación, tráfico de influencias, corrupción en los negocios y apropiación indebida de marca.
«El tiempo pondrá todo en su sitio», había declarado Sánchez en su momento, pero la realidad judicial avanza sin pausa. Esta vista previa al posible juicio con jurado popular representa un momento crítico, donde se evaluarán medidas cautelares y se confrontarán las acusaciones.
Martes 16 de junio: comparecencia de la directora de la Guardia Civil en el Senado
El martes, Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, comparecerá en la Comisión de Interior del Senado. Deberá explicar las reuniones con Leire Díez y las supuestas mentiras sobre estos encuentros, que también involucran al ministro Fernando Grande-Marlaska.
La verdad ha dejado de ser exigible en la vida política del sanchismo. González y el propio ministro habrían presuntamente ocultado o minimizado contactos clave, según las investigaciones. Esta comparecencia no es un trámite menor: pone bajo escrutinio la integridad de las fuerzas de seguridad y la posible interferencia en operaciones como las de la UCO.
Los populares exigen respuestas claras sobre filtraciones y presiones, mientras el PSOE recurre al viejo manual de victimismo y acusaciones de lawfare. Esta actitud confronta directamente con la necesidad de rendición de cuentas real, algo que brilla por su ausencia en ocho años de gestión socialista.
Miércoles 17 y jueves 18 de junio: declaración de Zapatero ante el juez
El miércoles y jueves, José Luis Rodríguez Zapatero declarará como investigado en la Audiencia Nacional ante el juez José Luis Calama por presuntas irregularidades financieras y los tratos de favor otorgados durante el rescate público a la aerolínea Plus Ultra. Un caso que conecta directamente el dinero de los contribuyentes españoles con los intereses del régimen chavista en Hispanoamérica. La tasación de joyas halladas en su despacho supera el millón de euros, muy por encima de lo declarado inicialmente, lo que ha abierto piezas separadas por presunto delito fiscal y contrabando.
«Todo esto es de hace un año. El PSOE tomó sus medidas», repiten en Ferraz, pero las evidencias sugieren lo contrario. Zapatero, que limitará sus respuestas a juez, abogado y fiscal, evita a las acusaciones populares. El magistrado estudia incluso implicaciones para sus hijas.
Esta doble jornada transcurrirá mientras Sánchez esté de viaje en Bruselas para cumbres europeas.
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Viernes 19 de junio: comparecencia de la fiscal general del Estado
Cerrando la semana, el viernes Teresa Peramato, fiscal general del Estado, rendirá cuentas en el Senado por los presuntos encuentros ocultos de su equipo con la trama. La Fiscalía habría minimizado o escondido contactos relevantes, lo que cuestiona su independencia.
La línea de puntos conecta todo: desde Ferraz hasta las instituciones, el PSOE parece inmerso en una red de favores y silencios. Esta comparecencia expone cómo la Fiscalía, bajo influencia política, pierde credibilidad.
En conjunto, estos eventos revelan la parálisis del Gobierno. El ministro Óscar López afirmó que “la Justicia no gobierna”, pero la realidad es que el Ejecutivo tampoco lo hace: vegeta, resiste y miente. El plan es apretar los dientes y revivir el discurso de persecución, mimetizándose con independentistas.
Esta semana de infierno judicial demostraría que el sanchismo prioriza la supervivencia personal sobre el bien común, dejando a España en un coma inducido institucional.






