Los periodistas Ángela Poves y Chema Garrido, dos nombres que representan la supuesta independencia periodística, formarían presuntamente parte de la lista de “61 periodistas habituales” a los que recurría Jacobo Teijelo, abogado de confianza del PSOE y figura clave en las cloacas del partido. Esta revelación, extraída de conversaciones intervenidas por la UCO, expone una maquinaria de influencia destinada a moldear la opinión pública y proteger los intereses del sanchismo. En un país donde el periodismo debería ser un pilar de la democracia, esta trama confirma el control ideológico del PSOE sobre amplios sectores de los medios.
La información, surge en el marco de las diligencias sobre una presunta estructura destinada a influir en procedimientos administrativos y causas judiciales. Teijelo, cercano a Santos Cerdán, presumía ante la exmilitante socialista Leire Díez de haber enviado documentación a sus contactos de confianza para amplificar determinadas versiones de los hechos.
La presunta red de influencias de Teijelo y el papel de los periodistas afines
Jacobo Teijelo presuntamente no actuaba solo. En mensajes fechados en enero de 2025, revelados en el programa Horizonte de Iker Jiménez, el abogado detallaba cómo distribuía material entre periodistas especializados en tribunales y agencias de noticias. “He enviado el material a mis 61 periodistas habituales”, afirmaba supuestamente con orgullo, insistiendo en que se trataba de contactos reales y recurrentes.
Esta estrategia, según los investigadores de la UCO, buscaba presuntamente en influir en la opinión pública sobre investigaciones en marcha. Teijelo contactaría personalmente con más de una decena de profesionales, quienes mostrarían interés por la información facilitada. Leire Díez respondió presuntamente de manera positiva, calificándolo como una “buena noticia”.
“61 periodistas habituales”: una cifra que resuena como una confesión de manipulación sistemática. En lugar de informar con rigor, estos profesionales habrían servido como altavoces de una trama que pretende desacreditar a las instituciones judiciales y policiales que incomodan al Gobierno de Pedro Sánchez.
Chema Garrido, director de El Plural, es uno de los nombres destacados. Contertulio habitual en programas de RTVE como Malas Lenguas, Garrido encarna el periodismo militante que defiende sin fisuras las tesis socialistas. Su trayectoria incluye cargos orgánicos en el PSOE de San Sebastián de los Reyes, lo que cuestiona su supuesta neutralidad.
Por su parte, Ángela Poves, redactora en La Razón tras pasar por El Español, completaría esta dupla. Su inclusión en la lista subraya cómo incluso medios que se presentan como moderados pueden presuntamente formar parte de esta red de favores.
Las anotaciones manuscritas incautadas a Leire Díez, también destapan conexiones preocupantes según las informaciones, con José Manuel Romero, periodista con trayectoria en El País y actualmente en elDiario.es, que aparecería vinculado a estas actividades. «Colaboraba con la cloaca», destacan las libretas, poniendo en evidencia cómo ciertos comunicadores habrían servido presuntamente como altavoces o facilitadores de maniobras para influir en la agenda pública y judicial.
Esta no es una anécdota aislada, sino parte de un patrón más amplio de las cloacas del PSOE.
El contexto de las cloacas: corrupción y control mediático
La conversación se enmarca en una investigación mayor sobre presuntas maniobras para influir en expedientes y causas judiciales de interés para el PSOE. La UCO ha documentado cómo esta estructura buscaba amplificar narrativas favorables al Gobierno y atacar a quienes investigan sus escándalos.
Teijelo, defensor de figuras como Santos Cerdán en el caso Koldo, presumía presuntamente de su red para contrarrestar cualquier amenaza judicial. “Si caen en cascada varios procedimientos, todo el prestigio de la UCO se va a tomar por culo”, se escucha en otras grabaciones relacionadas, según publicó Libertad Digital
Este escándalo pone en evidencia la hipocresía de la izquierda, que denuncia “cloacas” ajenas mientras construye las suyas propias.
La profesión espera la lista completa. Esa expectativa es legítima: los ciudadanos merecen saber quiénes han colaborado en esta operación de propaganda.
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Libertad de prensa y la democracia española
La presunta inclusión de Ángela Poves y Chema Garrido en esta lista no es un detalle menor. Representaría la captura de espacios informativos por parte del sanchismo, que utilizaría periodistas afines para legitimar sus políticas fracasadas: desde la gestión de la inmigración hasta los pactos con separatistas y la erosión del Estado de Derecho.
El periodismo debe ser herramienta de verdad, no de poder. Esta trama confirmaría que el PSOE habría convertido presuntamente a parte de la prensa en un brazo más de su aparato.
La opacidad sigue siendo la norma. Mientras se filtra parte de la lista, la profesión y los lectores exigen el listado íntegro. Solo así se podrá restaurar la credibilidad de un sector clave para la democracia.
Frente a esta cloaca mediática, la alternativa es clara: más exigencia, más escrutinio y un compromiso firme con la libertad y la verdad. El Gobierno de Sánchez y sus aliados no pueden seguir ocultando sus presuntas maniobras bajo el manto de un periodismo supuestamente independiente.






