Aumento de la actividad sísmica en el Teide genera alarma: Organismos oficiales niegan riesgo inminente, pero aficionados y expertos alertan de similitudes con desastres pasados.
¿Qué ocurre?
Cuatro enjambres sísmicos en menos de diez días en el centro de Tenerife, con más de 5.500 eventos híbridos y de baja frecuencia (LP) registrados, han reactivado el debate sobre la probabilidad de erupción en el complejo volcánico Teide-Pico Viejo.
La actividad se concentra al suroeste de la Caldera de Las Cañadas, entre 7 y 22 km de profundidad, a lo largo de un eje NNE-SSE que va desde Icod de los Vinos hasta Vilaflor, pasando por Boca de Tauce.Según el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), se trata del octavo enjambre de este tipo desde 2016 y la hipótesis más probable es la “inyección de fluidos magmáticos en el sistema hidrotermal”.
La entidad oficial asegura que “este nuevo enjambre de eventos sísmicos híbridos no conlleva cambios en la probabilidad de una erupción en Tenerife a corto y medio plazo”. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) coincide: “Antes de una erupción debería haber terremotos sentidos por la población, de por lo menos 2,5 en la escala Richter”.
Esto es lo que dice y el caso es que la población de la isla sí está notando sismos y movimiento, lo cual deja mucho que desear sobre el argumento del IGN como poco porbable…
¿Qué se dice en redes?
El canal Volcanes y Ciencia Hoy, contradice frontalmente la postura oficial. “Llevamos el ‘mayor ruido volcánico’ desde finales de 2016 y no remite”, señala, destacando sismos profundos, señales que atraviesan zonas líquidas, aumento de CO₂ (aunque con informes contradictorios del propio Instituto Volcanológico de Canarias INVOLCAN) y deformación detectada, lo cual es muy alarmante.
¿Silencio estatal?
Existe, según la página, un “apagón informativo”: caídas de servidores, solo una estación pública operativa y datos en diferido. “Están cometiendo los mismos errores que en la crisis de 2004, la erupción de El Hierro de 2011 y la de La Palma de 2022”, afirma. Lo cierto es que no cabe si no recordar las estaciones sin datos y desajustes previos a la DANA de Valencia, cuando incluso desde otros países como Francia se conocía la alta probabilidad de la llegada de la DANA, y las informaciones de agricultores quienes trabajan habitualmente con datos de pluviometría. “No se podía saber” ¿O sí?
Aficionados y algunos expertos advierten: “Podríamos estar exactamente en la misma situación”. Mientras las instituciones piden calma, la población nota vibraciones, animales alterados y un goteo constante de microsismos que, según los críticos, las autoridades minimizan. Con el cuarto enjambre activo desde el 21 de febrero y más de 300 eventos en las últimas horas, la pregunta sigue en el aire: ¿transparencia o silencio hasta que sea tarde?






