Desde Nuestra España queremos aclarar que somos conscientes del rechazo que pueden suscitar en muchos de nuestros seguidores las opiniones expresadas en este post por Maite de Medrano.
VOX representa una forma de pensar de la que somos partícipes pero eso no nos hace renunciar a nuestra libertad de expresión, no queremos un PP bis. Sabemos que se trata de un tema polémico, pero creemos en la importancia de abrir el debate y ofrecer espacio a diferentes puntos de vista.
En las próximas semanas ampliaremos la información y seguiremos ofreciendo nuevos enfoques sobre este asunto, y quede claro que cualquiera que quiera opinar con respeto tiene aquí un sitio. Eso se llama democracia y ya sabemos que no está de moda.
Un pacto debilitado y una estrategia de erosión: el verano más difícil de Maite
Tras tomar posesión como concejal el 17 de junio y como consejera del Consell Insular el 8 de julio de 2023, Maite de Medrano de Olives esperaba comenzar una etapa de trabajo intenso, pero también de colaboración interna. Sin embargo, lo que encontró fue aislamiento total.
El pacto PP–VOX en Menorca había sido negociado por Francisco Cardona sin contar en ningún momento con la consejera. Cuando Maite vio el documento final, descubrió que no incluía las medidas prometidas por el partido ni una vicepresidencia, presente en otros pactos similares en España. Además, la consejería asignada —Vivienda, Agenda Urbana, Innovación y Empleo— tenía muy pocas competencias reales.
Maite relata que Cardona le dijo textualmente que se trataba de una consejería “María” y que la había pedido así porque ella “no valía para más”.
La situación resultaba incomprensible desde un punto de vista político y profundamente humillante desde el personal. La prensa menorquina se hizo eco de inmediato y destacó la debilidad del acuerdo, lo que dejó a VOX en una posición subordinada y a Maite particularmente expuesta.
Dentro de su propio partido, la descoordinación era absoluta. No contaba con asesoramiento político, ni apoyo de comunicación, ni un equipo que respondiera a sus instrucciones. Incluso el personal administrativo asignado a su consejería obedecía únicamente a Cardona. Las decisiones importantes se tomaban por otros canales, y Maite se enteraba a posteriori.
“Me insultaba, me gritaba, me decía que era un problema. Pero al mismo tiempo me exigía resultados.”, explica.
El aislamiento se intensificó cuando Cardona le impuso como director insular a una persona que ella no había elegido y sobre la que tenía serias dudas: Ricardo Galí. Maite entendió entonces que aquello no era improvisación ni falta de experiencia, sino algo deliberado.
Mientras trataba de trabajar en un ámbito completamente nuevo, sin medios ni coordinación, Maite constató que se estaba extendiendo una campaña de difamación en su contra entre afiliados, personal del Consell, miembros del PP y votantes.
“Cada avance que conseguía era a pesar de ellos, no gracias a ellos.”, recuerda.
El verano de 2023 se convirtió así en un periodo marcado por presiones, aislamiento, decisiones impuestas y un creciente deterioro interno. Maite comenzaba a ver que el problema no era solo su erosión personal: parecía existir una estrategia orientada a debilitar también el proyecto de VOX en Menorca.






