La sumisión de la administración central ante los dictados globales ha alcanzado un nuevo máximo de irresponsabilidad. Una nueva cortina de humo tras una decisión que desprecia la seguridad nacional, el Gobierno cede ante la OMS y pone en riesgo a Canarias al autorizar que el crucero de lujo afectado por un brote de hantavirus atraque en las islas. Mientras los escándalos de corrupción cercan al Palacio de la Moncloa, el Ejecutivo de Pedro Sánchez no ha dudado en acatar las órdenes de la Organización Mundial de la Salud, que alegó la incapacidad de Cabo Verde para gestionar la crisis. Esta maniobra no es más que una cortina de humo para desviar la atención mediática de las investigaciones judiciales que afectan al entorno más cercano del presidente.
La rendición del Gobierno ante la OMS
El Ejecutivo socialista ha priorizado las directrices de la Organización Mundial de la Salud por encima de cualquier consideración nacional. Según las informaciones oficiales, el barco llegará a Canarias en tres o cuatro días tras las evacuaciones urgentes que determine el ECDC en Cabo Verde. Una vez en las islas, los pasajeros y tripulación serán examinados, atendidos y redistribuidos a sus países de origen mediante transportes especiales que eviten contacto con la población local. “España tiene una obligación moral y legal de auxiliar a estas personas”, afirman desde Sanidad, aunque sin detallar aún el puerto exacto ni los informes médicos completos que sustentan la decisión. ¿Y los demás países, no tienen el deber moral de auxiliar? o ¿sólo le toca a España?
Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, ha minimizado el peligro con una frase que ha generado controversia: “A priori, a no ser que aparezca algún caso nuevo, las personas que van en el barco no son de riesgo para nadie”. Además, ha recordado que Canarias cuenta con una unidad de alto nivel para pacientes infecciosos. Sin embargo, Países Bajos y Alemania ya han evacuado en aviones medicalizados a tres pasajeros con síntomas compatibles y un contacto de alto riesgo, lo que contradice la supuesta ausencia de peligro inmediato.
Esta sumisión a la OMS refleja la misma lógica globalista que tanto critican desde posiciones afines a VOX: priorizar agendas internacionales antes que proteger a los españoles. El Gobierno ha cambiado de criterio de forma repentina tras una “petición de auxilio” de Holanda, sin ofrecer explicaciones técnicas claras ni mantener informadas a las autoridades canarias.
El rechazo frontal de Canarias y la deslealtad institucional
El presidente canario, Fernando Clavijo, ha sido tajante: “No puedo permitir que entre en Canarias” y ha exigido una “reunión urgente” con Pedro Sánchez. Clavijo acusa al Ejecutivo de “deslealtad institucional” y “poca profesionalidad”, ya que la ministra Mónica García le había asegurado inicialmente que los infectados serían evacuados desde Cabo Verde a Holanda y el barco no tocaría las islas. Ahora, sin informes médicos que justifiquen el cambio, se impone un trayecto de tres días y 900 millas.
El portavoz del Gobierno canario, Alfonso Cabello, confirmó además la cancelación del vuelo que debía trasladar al médico infectado, aunque se desconoce el nuevo plan. Clavijo ha destacado que Canarias solo dispone de “una cama de alto requerimiento” en el Hospital de la Candelaria y ha ofrecido colaboración siempre que la intervención se realice donde el buque está anclado.
Esta postura firme de Clavijo contrasta con la pasividad del Gobierno y pone de relieve cómo las políticas de izquierdas ignoran sistemáticamente las realidades territoriales.
Ver también: El hantavirus llega en crucero y Canarias es el objetivo
Una cortina de humo para tapar la corrupción del sanchismo
El Gobierno de Sánchez cede ante la OMS enviando el crucero del hantavirus a Canarias precisamente en un momento en que los escándalos de corrupción golpean con fuerza al PSOE. Mientras el caso Koldo/Ábalos avanza en el Supremo y el empresario Víctor de Aldama señala directamente a Sánchez como parte de la “jerarquía” de la trama —afirmando que “si hay una jerarquía, está en el escalafón uno” y que parte de las mordidas financiaban al partido—, el Ejecutivo necesita titulares que desvíen la atención.
Esta crisis sanitaria llega como un oportuno cortafuegos mediático. El sanchismo, acostumbrado a utilizar emergencias para ocultar sus trapos sucios, repite la estrategia que ya empleó en otras ocasiones. Ver también: Los escándalos que el PSOE quiere enterrar bajo cualquier precio y La negligencia sanitaria de las políticas de izquierdas.
El Gobierno de Sánchez cede ante la OMS enviando el crucero del hantavirus a Canarias no por humanitarismo, sino porque necesita que los españoles hablen de otra cosa mientras sus redes clientelares y sus presuntas irregularidades siguen bajo la lupa judicial. Desde Nuestra España denunciamos esta táctica: poner en riesgo la salud y el turismo de Canarias para salvar la imagen de un Gobierno agotado.






