El Partido de Acción y Solidaridad (PAS) de la presidenta Maia Sandu ha conseguido una victoria aplastante en las elecciones legislativas celebradas este domingo en Moldavia, asegurando una mayoría absoluta que le permitirá gobernar con estabilidad. Con el escrutinio de más del 99% de los votos, el PAS, de tendencia proeuropea, obtuvo un 49,95% de los sufragios, lo que se traduce en 55 escaños de los 101 que componen el Parlamento.
En segundo lugar quedó el opositor Bloque Electoral Patriótico (BEP), que aglutina a socialistas, comunistas y formaciones rusófilas, con un 24,31% de apoyo.
Un Resultado Clave para el Rumbo Europeísta y con Alta Participación
Los resultados garantizan una legislatura gobernable para el partido de Sandu, crucial para el futuro a medio plazo de esta pequeña nación. Moldavia tiene aspiraciones europeístas y se encuentra en un contexto regional marcado por la guerra de Ucrania y la denunciada injerencia de Moscú.
«Moldavia está a la cabeza de las reformas exigidas por Bruselas de cara a una futura membresía de la UE, por lo que podría ser el primer aspirante en entrar en el bloque en un plazo inferior a media década.»
La alta participación (del 52%), superior a la de citas anteriores, fue un factor determinante, especialmente la movilización de la gente joven y la diáspora, cuyo voto tiende a ser favorable a las fuerzas proeuropeas.
Denuncias de Injerencia y Ciberataques
La jornada electoral estuvo empañada por incidentes y denuncias de interferencia extranjera. Las autoridades moldavas han acusado a Moscú de intentar influir en los comicios a través de la financiación de compra de votos, campañas de desinformación en redes sociales, disturbios y ciberataques.
La noche antes de la votación, las autoridades reportaron 14 millones de intentos de ciberataque contra sitios gubernamentales. Además, varios centros de voto en el extranjero recibieron avisos de bomba que obligaron a detener temporalmente la votación, acciones que se han interpretado como un intento de los servicios de inteligencia rusos para obstaculizar el voto de la diáspora.
Por su parte, el BEP, de tendencia prorruso, denunció una persecución por parte del partido de la presidenta Sandu.






