Aitor Esteban, el portavoz del PNV, ha lanzado un torpedo directo contra Pedro Sánchez, cuestionando no solo su capacidad para gobernar, sino la viabilidad misma de la legislatura. ¿Estamos ante el principio del fin para el PSOE? Las declaraciones de Esteban, cargadas de reproches, sugieren que el llamado «partido de los negocios vascos» está harto de las maniobras cosméticas del Ejecutivo y podría estar allanando el camino para un acercamiento al PP, en un movimiento que revitalizaría la oposición de derechas. Esta no es solo una crítica aislada; es un síntoma de un divorcio inminente que expone las debilidades de un Gobierno sostenido por alianzas oportunistas.
Recordemos las palabras del propio Esteban en una reciente entrevista: «Si la legislatura se va a convertir en eso, en banderines preparando una precampaña electoral, esto no sirve gran cosa», afirmó, refiriéndose a anuncios vacíos como el supuesto blindaje constitucional del aborto. Aquí, el líder peneuvista no escatima en dureza: «Lo de constitucionalizar el aborto es un engaño a todas las mujeres», agregó, calificándolo de «agitar una bandera» que perjudica el derecho en cuestión porque «el PSOE la propone porque sabe que no va a salir». Estas afirmaciones no son meras opiniones; son un desafío abierto que invita al debate sobre si Sánchez está gobernando o simplemente sobreviviendo a base de engaños.
Pero vayamos más allá de estas declaraciones iniciales. El descontento del PNV va en aumento. Esteban acusa a Sánchez de «ignorar a sus aliados de investidura «. Esta acusación resuena con fuerza en un contexto donde el PNV ve cómo el Gobierno «pasa olímpicamente» de los partidos que lo apoyaron, optando por «mensajes y propuestas cosméticas» que huelen a convocatoria electoral inminente. ¿No es esto una señal clara de que el PNV está listo para saltar del barco? El debate se enciende: mientras el PSOE se enreda en escándalos de corrupción, el PNV podría estar calculando un realineamiento estratégico con el PP, recordando cómo en el pasado traicionaron a Rajoy por menos.
Contrastemos esto con visiones más complacientes. Algunos sugieren que el PNV «probablemente» acordará los Presupuestos, aunque sin mayoría clara. Sin embargo, esta aparente lealtad choca con las críticas acumuladas, como la de que es «muy difícil acabar una legislatura sin haber aprobado ni un solo presupuesto». El PNV no está abandonando al PSOE por capricho; lo hace porque ve un Ejecutivo fallido que beneficia a Vox en detrimento de la estabilidad. Este posicionamiento abre un debate necesario: en tiempos de crisis, ¿deben los partidos nacionalistas priorizar alianzas pragmáticas con la derecha moderada, o seguir atados a un PSOE envuelto en sombras?
En definitiva, las palabras de Esteban no son un simple desahogo; son un cable tendido al PP para desmontar este «Gobierno Frankenstein». Esto refuerza la idea de un «veto generalizado» si Sánchez persiste en sus decretos ómnibus. El debate está servido: ¿salvará el PNV a España de más caos, o prolongará la agonía?






