Enrique J Ortiz
Pocas imágenes más impactantes más sencillas y más icónicas que la del juez Peinado subiendo al autobús. Un gesto tan sencillo y cotidiano que miles de ciudadanos realizan a diario se convierte en una noticia. Especialmente si lo comparamos con los medios de desplazamiento que usan nuestros políticos. El juez Peinado nos da una lección, otra más, de normalidad y se convierte en un fenómeno en esta sociedad desquiciada tan pendiente de las fotos, hasta el punto de que maldita.es, ese autonombrado verificador lo ha puesto a verificar sin ningún resultado de los por ellos esperado.
El juez, como buen jurista aplica la lógica hasta el final y como resultado se le echa encima todo el entramado progresista. Y cuando digo todo es todo. En primer lugar, los ministros habituales: Óscar López qué ha acusado al juez de fijación, por supuesto María Jesús Montero, por supuesto Óscar Puente qué ha atacado por el lado de las medidas cautelares mientras se le cae el techo recién reconstruido de la estación de Chamartín y, cómo no, Bolaños en su delirio, Diana Morant qué sabe que se le acaba el chollo etcétera, pero no acaba aquí la cosa, la Brigada de los 61 de Leyre en plena acción. No ha faltado ni uno. ¡Todos!, hasta los supuestamente críticos han salido a poner al juez a parir. Una cosa buena ha tenido y es que se han caído muchas caretas gracias a las actuaciones de la señora del presidente.
Eso sí, ninguna de las declaraciones ha negado los cargos. Encuestas sobre lawfer como la que ha hecho Electomanía (¡vergüenza!), ejemplos que no vienen a cuento y descalificaciones de todo tipo, pero repito sin negar los cargos que se le hacen a la mujer del presidente. Está claro que quien paga manda.
Lo único que ha hecho el juez, aparte de atreverse a empurar a una componente de la secta de los intocables, ha sido poner medidas cautelares. Algo absolutamente normal. ¿Y cuáles han sido esas medidas? Básicamente la obligación de presentarse cada 15 días en el juzgado y la retirada del pasaporte. ¿Por cierto, cuantos pasaportes tiene esta señora? ¿Y nacionalidades? Como poco se sospecha de la República Dominicana. Pero claro, Begoña Gómez no va a huir ¿Cómo se nos ocurre? Las asociaciones de policías y guardias civiles han salido en tromba a defender la dignidad de los cuerpos y fuerzas de seguridad. “Ni ha ocurrido, ni va a ocurrir”, ha dicho la Confederación Española de Policía. Y ha añadido que es una ofensa intolerable contra decenas de miles de profesionales. Por su parte las asociaciones de la Guardia Civil han hecho una declaración conjunta defendiendo a la directora del cuerpo. ¿No se dan cuenta de que están cavando hacia abajo para salir del agujero? ¿O sí?
¿Cómo el DAO de la Guardia Civil le va a decir a sus subordinados que no investiguen? ¡Ah, ¿Qué ha ocurrido con el hermano de Sánchez?! o ¿Cómo la fiscalía general va a recibir a la cloaca del PSOE para denunciar a la juez? ¿Qué ha ocurrido con la juez Biedma, la que investigaba al hermano? o ¿Cómo se va a desmantelar el Ocón Sur? ¿Pero cómo va la cúpula política del Ministerio del Interior a utilizar de manera partidista los relevos y nombramientos de altos cargos policiales? ¿Verdad que eso es inimaginable?
¿Sabéis que los escoltas se eligen por libre designación entre policías formados, y los eligen gente de confianza de los políticos ya que han sido nombrados por el Ministro del Interior? Su obediencia ciega ya ha quedado evidente con Puigdemont, por poner un ejemplo.
Y por último, Begoña Gómez realizó 18 viajes de ida y vuelta (36 trayectos) al extranjero entre aproximadamente agosto de 2021 y octubre de 2025. Destinos registrados (vuelos comerciales): República Dominicana, Ghana, Egipto, Reino Unido, Italia, Costa Rica, Perú, Suiza, Países Bajos (Ámsterdam), y otros como México o Uruguay en algunos reportes. No se localizaron viajes a los demás países objeto de la solicitud judicial (Congo, Guinea Ecuatorial, etc.) dentro del período de retención de datos.
Estos datos se refieren exclusivamente a vuelos comerciales. No incluyen desplazamientos en aeronaves oficiales del Gobierno (como los famosos Falcon). Los manifiestos de pasajeros de estos vuelos oficiales no figuran en las bases de datos comerciales y están sujetos a leyes de secretos oficiales. El Ministerio del Interior aclaró expresamente que su información se limitaba a vuelos comerciales.
Algunos medios y acusaciones populares han cuestionado la transparencia, alegando posibles múltiples viajes a República Dominicana que no aparecen en los registros comerciales. Se habla de uso de pasaporte diplomático o aviones oficiales (“vuelos fantasma” donde las identidades de pasajeros a menudo no se publican o se tachan). Se han publicado fotos y reportes de actividades de Begoña Gómez en Dominicana, generando dudas sobre si todos los desplazamientos fueron declarados o si se mezclaron fines privados con institucionales.
La negativa inicial a entregar el pasaporte impidió al juez verificar sellos de entrada/salida y tener una imagen completa. No existe un registro público exhaustivo y detallado de todos los viajes privados o profesionales de Begoña Gómez en los portales de transparencia (más allá de lo que Moncloa ha facilitado en el marco judicial). Esto ha alimentado las críticas sobre falta de transparencia en las actividades de la esposa del presidente. ¿De qué se extrañan, entonces?
Solo tendremos un verdadero estado de derecho (y una democracia) si defendemos a personas como este juez que coge el autobús para volver a su casa. Si lo enseñamos como ejemplo a las nuevas generaciones y lo protegemos como oro en paño. Y por últimos una nota a mi admirado Bertrand: hubieras quedado de puta madre si le dejas en paz, no todo vale. Y paso de los rollos de periodista.
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