Por Enrique Jesús Ortiz
EE. UU. ha desplegado más de 10,000 efectivos en Puerto Rico y fuerzas de la 82.ª División Aerotransportada se han desplegado en Trinidad y Tobago, muy cerca de Venezuela, parece que ciertamente el gobierno del presidente Trump quiere acabar con el régimen chavista. Aparte de los deseos de acabar con el comunismo, hay que verlo desde una visión más amplia.
Según nos cuenta The New York Times el 10 de octubre de 2025, Nicolás Maduro hizo una oferta secreta a Mr. Trump para conceder a empresas estadounidenses una participación dominante en los recursos petroleros, auríferos y minerales de Venezuela; incluyendo abrir todos los proyectos existentes y futuros de petróleo y oro a compañías de EE.UU., otorgar contratos preferenciales a negocios estadounidenses, revertir el flujo de exportaciones de petróleo venezolano desde China hacia Estados Unidos, y reducir drásticamente los contratos energéticos y mineros con China, Irán y Rusia.

Los puntos clave habrían sido:
- Petróleo y concesiones: Maduro habría ofrecido petróleo y posiblemente oro y otras concesiones mineras (como el acceso a reservas de Coltan, Bauxita y tierras raras). Algunos informes mencionan que la oferta de petróleo ascendía a $150 millones.
- Ruptura con países «enemigos»: También se menciona la posibilidad de cortar lazos o reducir la cooperación con países considerados «enemigos de Estados Unidos» a cambio de un alivio en las sanciones.
- Diálogo: Maduro también ha hecho llamados públicos al diálogo y al respeto, exhortando a Trump a evitar un conflicto militar.
Esta propuesta, discutida con altos funcionarios estadounidenses, buscaba evitar un conflicto armado y aliviar sanciones, pero fue rechazada por la administración Trump, que la calificó de insuficiente y optó por endurecer su postura, rompiendo relaciones diplomáticas y designando al gobierno de Maduro como un «cártel narcoterrorista».
Anteriormente, Maduro envió una carta personal a Trump (fechada el 6 de septiembre) proponiendo reabrir un canal de diálogo directo y «franco» a través de Richard Grenell, el enviado especial de la Casa Blanca, con quien ya había negociado acuerdos previos sobre deportaciones y liberaciones de presos. En la misiva, Maduro rechazó las acusaciones de narcotráfico en su contra, las calificó de «fake news» y expresó su deseo de «derrotar las falsedades» para preservar una relación «histórica y pacífica», excluyendo explícitamente a figuras como Marco Rubio, secretario de Estado y crítico acérrimo del régimen. Esta iniciativa se enmarcaba en una escalada de tensiones, con despliegues militares estadounidenses en el Caribe y maniobras venezolanas en respuesta, pero tampoco prosperó, ya que Trump ordenó detener todo contacto diplomático (lo que en diplomacia llaman outreach) el 6 de octubre.
Estas propuestas reflejan un intento desesperado de Maduro por des-escalar el conflicto, priorizando su permanencia en el poder sobre alianzas geopolíticas, aunque han sido vistas por analistas como maniobras pragmáticas pero fallidas ante la estrategia de presión máxima de Trump, que ha optado por un cambio de régimen político en Venezuela
Rusia es uno de los principales aliados internacionales del gobierno de Nicolás Maduro, dando respaldo a su liderazgo y su rechazo a la injerencia externa, ambos países defienden un orden mundial multipolar que para ellos significa la recuperación del imperio soviético para los rusos y defender el status alcanzado por China. Recientemente, han firmado y ratificado un Tratado de Asociación Estratégica y Cooperación para consolidar aún más sus lazos. En el mismo se recogen los siguientes puntos:
- Cooperación Militar y de Defensa: La cooperación incluye la venta de equipos militares (como cazas, helicópteros, tanques y fusiles), así como entrenamiento y ejercicios militares conjuntos, Venezuela ha sido uno de los principales clientes de armamento ruso en América Latina.
Esto ha hecho que el modelo militar venezolano ha migrado considerablemente hacia el ruso (y el chino), tras la ruptura de vínculos con EE. UU.
- Cooperación Económica y Energética: Han existido importantes acuerdos en el sector de los hidrocarburos y la minería. Además Rusia ha otorgado préstamos y ha tenido inversiones en el sector energético venezolano, aunque la magnitud de estos lazos se ha vuelto más opaca en los últimos años debido a las sanciones.
En esencia, para Venezuela, la alianza con Rusia le proporciona un respaldo crucial en el escenario internacional, armamento y cierta ayuda para sortear las sanciones económicas. Para Rusia, Venezuela representa un punto de apoyo geopolítico en el hemisferio occidental, cerca de Estados Unidos, lo que le permite proyectar su influencia y desafiar el orden mundial dominado por Occidente.

La relación entre China y Venezuela es una asociación estratégica integral que se consolidó fuertemente
durante la presidencia de Hugo Chávez y se ha mantenido bajo Nicolás Maduro. Es una relación marcada principalmente por la cooperación económica, energética y el apoyo diplomático, sirviendo como un pilar crucial para el gobierno venezolano frente a las sanciones occidentales. Los aspectos más importantes de esta relación son:
- Socio Financiero Principal y Deuda: China se convirtió en el mayor prestamista de Venezuela en América Latina durante la última década, otorgando más de 60.000 millones de dólares en préstamos, principalmente a través del fondo chino-venezolano. Estos préstamos se pagaban históricamente con envíos de petróleo venezolano, lo que ha convertido a China en un gran receptor del crudo del país sudamericano. Aunque se han reajustado los términos de reembolso debido a la crisis venezolana, una porción significativa del petróleo que exporta Venezuela se dirige a China.
- Cooperación Energética y Económica: La relación se centra en el sector de los hidrocarburos y la minería. Empresas chinas, como Sinopec y otras, han participado en proyectos de desarrollo petrolero en la Faja del Orinoco. Recientemente, Venezuela ha recurrido a empresas chinas y de otros países para mantener su producción petrolera y obtener tecnología, especialmente tras la expiración de licencias de compañías occidentales. Ambos países buscan impulsar acuerdos en áreas como la tecnología (incluida la Inteligencia Artificial), la agricultura y la creación de Zonas Económicas Especiales en Venezuela.
- Apoyo Político y Diplomático: China es un firme aliado diplomático de Venezuela y del gobierno de Nicolás Maduro. Pekín ha expresado consistentemente su rechazo a la injerencia externa y a las sanciones unilaterales de Estados Unidos. Venezuela, a su vez, apoya la postura de China en temas sensibles a nivel internacional, como el principio de una sola China, rechazando la soberanía de Taiwán).
En resumen, China tiene intereses económicos (acceso a recursos como petróleo) y geopolíticos pues quiere proyectar influencia global y desafiar la hegemonía estadounidense en el continente americano, para lo que mantener su alianza con Venezuela es fundamental, por lo que proporciona el oxígeno financiero y el respaldo político necesarios para contrarrestar el aislamiento internacional.
Es por eso por lo que si parece que esta vez va en serio. La caída de Venezuela, después del debilitamiento de Irán, es fundamental en esta guerra global de baja intensidad.






