Fuertemente presionados por los EEUU todas las partes implicadas directamente en el Sahara español se han sentado a negociar. Las posturas estaban enquistadas desde la propuesta de autonomía presentada por Marruecos en 2007 y de que la ONU la aceptara. Por su parte Francia y España reconocieran de facto la soberanía marroquí sobre el Sahara.
Después de que en octubre de 2024 el enviado de la ONU Staffan De Mistura, empezó a presionar a diciendo que «ha llegado la hora de que Marruecos explique y detalle supropuesta de autonomía» (Impaciente por el bloqueo de las negociaciones -llegó a proponer una partición del territorio- le pidió a Marruecos que explicara de modo minucioso su proyecto de autonomía. Ese proyecto ampliado es el que se está discutiendo ahora. Debe entenderse esa actitud del enviado de la ONU, ya que el conflicto ha cumplido 50 años y la misión que envió la ONU (Minurso) ha ido perdiendo su sentido ante la actitud de las partes.
Los puntos fundamentales de la propuesta incluyen:
Soberanía Marroquí: El territorio se constituiría como una región autónoma pero bajo la soberanía exclusiva de Marruecos, quien mantendría el control sobre la defensa, los asuntos exteriores y la moneda.
Autogobierno: Los habitantes saharauis tendrían competencias para gestionar sus propios asuntos administrativos, económicos, sociales y culturales a través de órganos legislativos, ejecutivos y judiciales locales.
Se presenta como una solución de compromiso que busca integrarse en las normas internacionales de autonomía, aunque críticos y el Frente Polisario argumentan que el plan busca diluir la representatividad saharaui y el derecho a la autodeterminación.
Por otro lado, el Frente Polisario presentó en octubre de 2025 su propia propuesta ampliada a la ONU, que insiste en un referéndum de autodeterminación como única salida definitiva.
El Frente Polisario se encuentra actualmente en una posición de resistencia diplomática bajo máxima presión. Aunque han aceptado sentarse en la mesa de negociaciones en Madrid, su discurso oficial y sus acciones reflejan una mezcla de desconfianza profunda y reafirmación de sus principios fundacionales. Los puntos clave de la postura actual del Polisario son:
Rechazo al Plan de Autonomía «Ampliado«: Para el Polisario, cualquier propuesta que no incluya la opción de un referéndum para la independencia total es nula y consideran que el plan de autonomía marroquí es una «imposición» de una potencia ocupante a la vez que han denunciado que el nuevo documento presentado por Marruecos busca «diluir» su representatividad como único interlocutor legítimo del pueblo saharaui, intentando dar voz a otras figuras locales pro-marroquíes.
«Negociar bajo presión» pero sin ceder en el fondo. A diferencia de años anteriores, donde se negaban a participar si no había garantías de un referéndum, en 2026 han aceptado acudir a Madrid debido a la ofensiva diplomática de EE. UU. La administración estadounidense (bajo la influencia de figuras como Marco Rubio y Michael Waltz) ha dejado claro que el Plan de Autonomía es la «única base» de discusión. El Polisario participa para no quedar fuera del proceso y ser etiquetado como «obstruccionista», pero mantiene que su presencia no implica la aceptación del plan marroquí. Su discurso se centra en que la ONU no puede borrar décadas de resoluciones que reconocen el derecho a la autodeterminación.
La vía armada como herramienta política. Desde que rompieron el alto el fuego en 2020, el Polisario mantiene una «guerra de baja intensidad», utilizan el hostigamiento militar para recordar al mundo que el conflicto no está «congelado» ni resuelto, a pesar de los avances diplomáticos de Marruecos y recientemente han emitido comunicados advirtiendo que, si se consolida la «ocupación» mediante acuerdos internacionales, la inestabilidad podría extenderse a regiones vecinas (mencionando incluso a las Islas Canarias en algunos de sus discursos más duros de finales de 2025).
Victoria Jurídica vs. Derrota Diplomática. El Polisario se apoya en las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), que en octubre de 2024 invalidó acuerdos comerciales entre la UE y Marruecos por incluir recursos del Sáhara sin el consentimiento saharaui. Ellos presentan esto como la prueba de que, aunque pierdan el apoyo de los gobiernos (Francia, España, EE. UU.), tienen la legalidad internacional de su lado.
Resumiendo el Polisario se siente acorralado políticamente por las grandes potencias, pero se mantiene firme en que no firmará nada que suponga la soberanía marroquí definitiva, confiando en que el tiempo y los tribunales internacionales desgasten la posición de Rabat.
Por su parte Argelia que aunque ha sido «obligada» a sentarse a la mesa por la presión de Washington, mantiene oficialmente su postura de apoyo a la autodeterminación total y al Frente Polisario, aunque su margen de maniobra diplomática parece estar reduciéndose ante el creciente apoyo internacional a la tesis marroquí.
Pero a pesar de las conversaciones en Madrid, la hostilidad en el terreno no ha cesado. A principios de febrero de 2026, se reportaron movimientos del ejército argelino en zonas fronterizas como Ksar Ich (provincia de Figuig), lo que Marruecos interpreta como una provocación y Argelia como una reafirmación de su soberanía territorial. Ambos países continúan destinando presupuestos récord a la modernización de sus fuerzas armadas, lo que los analistas denominan una «paz armada» extremadamente frágil.
Otro factor muy importante a tener en cuenta es la Guerra de la Energía y el Gas, El sector energético sigue siendo un arma política. El gaseoducto Magreb-Europa sigue cerrado por Argelia. Marruecos ha intentado compensar esta pérdida con proyectos de GNL (Gas Natural Licuado).
Además este mismo mes el Ministerio de Energía de Marruecos pausó las licitaciones para la terminal de gas en el puerto de Nador West Med, citando la necesidad de revisar parámetros técnicos. Argelia ha interpretado esto como un fracaso de la estrategia energética marroquí, mientras que Rabat lo define como un ajuste estratégico.
Por su lado Argelia sigue impulsando su megaproyecto con Nigeria para consolidarse como el principal hub energético del norte de África hacia Europa.






