En España, se habla mucho de memoria democrática. Pero la salida en semilibertad de Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, causa una total indignación. Este jefe militar de ETA rompió la tregua con el atentado en la T-4 de Barajas. ¿Cómo es posible que etarras como Txeroki, responsables de haber asesinado a cientos de personas y sembrado el terror durante décadas, puedan campar a sus anchas por las calles del País Vasco? Las víctimas siguen sufriendo, mientras los verdugos disfrutan de beneficios que parecen premiar la impunidad. Todo es que esto es el resultado de cómo los pactos políticos destruyen la justicia.
El historial sangriento de Txeroki
Txeroki fue condenado a más de 400 años de prisión. Tuvo 22 causas por asesinatos y atentados. Entre ellos, el que dejó sin pierna a Eduardo Madina. También, el doble crimen de guardias civiles en Capbreton.
Ahora, sale de lunes a viernes de la prisión de Martutene. Solo regresa para dormir. El Gobierno vasco concedió esta medida. Pasó solo un año y cuatro meses tras su traslado desde Francia.
Esto acelera el cumplimiento de penas. Se basa en el ‘modelo penitenciario vasco’. Ya ha permitido semilibertad a 16 etarras similares.
Cómo funciona esta semilibertad
La semilibertad se ampara en el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Permite salidas para trabajar o formarse. No hay pulsera telemática. Ni restricciones reales durante 13 horas diarias.
¿Dónde queda el rigor ético? Asociaciones de víctimas como la AVT lo denuncian. Dicen que forma parte de un proceso mayor. Ya se ha liberado a 125 presos de ETA. Muchos en segundo grado o libertad condicional, gracias a transferencias de competencias. Es vergonzoso que prioricen la reinserción sobre castigo que deberían cumplir.
Blanqueo del terrorismo en la Universidad
Este caso no es único. Revela un patrón en instituciones públicas. La Universidad del País Vasco (UPV/EHU) es un ejemplo claro.
Allí, exetarras como Julen Zabalo Bilbao y Joseba Sarrionandia dan clases. Lo hacen en el Máster Universitario en Soberanía en los Pueblos de Europa.
Este programa promueve ideas independentistas. Analiza la «soberanía en Euskal Herria». Y «dinámicas para construir país». Todo bajo un manto académico.
Zabalo fue condenado a 25 años. Por pertenencia a ETA y colocación de explosivos. Sarrionandia, sentenciado en los 80. Por detención ilegal y depósito de armas. Figuran como «profesorado ajeno a la EHU».
Además, Ainhoa Ozaeta es exjefa del aparato de extorsión de ETA. Es profesora en el Departamento de Economía. Ha sido ponente en el máster. Habla de «bienestar de los ciudadanos vascos». Sin arrepentirse de su pasado.
Reacciones de las víctimas
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) lo califica de «un despropósito preocupante» y «indigno». Exigen más rigor ético en la contratación.
«Es muy preocupante que una universidad pública permita que una exjefa de ETA intoxique el pensamiento de los universitarios con un ideario radical», declaró Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite. En referencia a casos similares.
El máster cuesta 1.800 euros. Blanquea el independentismo. Debate «crisis de estructuras políticas» y «modelos de gobernanza» en clave separatista. Incluye a figuras como Joseba Permach. Exdirigente de Batasuna condenado por financiación de ETA.
Víctimas de Txeroki como Marisa Guerrero, quien escapó por suerte de un paquete bomba enviado por Txeroki en 2002, ha expresado su oposición rotunda: «El caso de Txeroki es el más sangrante, sin duda». Pregunta con amargura: «¿Va a haber una patrulla detrás de cada etarra para garantizar que cumplen las sentencias?». Denuncia que estos beneficios responden a «acuerdos políticos de este gobierno para que salgan de la cárcel a la calle los presos de ETA sean quienes sean», sin arrepentimiento, perdón ni colaboración en esclarecer 379 asesinatos impunes.
ETA nunca se ha ido. Su legado persiste en la opacidad de estas liberaciones, en la influencia del Colectivo de Presos Vascos y en la falta de justicia real. Esta situación no solo erosiona la confianza en las instituciones, sino que reabre heridas que nunca cicatrizaron. Prioricemos víctimas sobre verdugos y la educación sobre la propaganda.







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