La doble crisis que desnuda el fracaso fronterizo del Gobierno Sánchez
Ceuta vive una situación extrema que ya no puede ocultarse. La ciudad autónoma lidera con rotundidad las llegadas de inmigración irregular en toda España, mientras el narcotráfico y la corrupción golpean sin piedad las mismas fronteras. Lejos de ser hechos aislados, estos fenómenos demuestran el colapso provocado por años de políticas migratorias laxas y debilidad institucional del Ejecutivo socialista.
La invasión migratoria que quintuplica las cifras y colapsa los recursos
Según datos oficiales del Ministerio del Interior, desde enero de 2026 han accedido a Ceuta 1.604 personas por vía terrestre, una cifra que quintuplica las 266 registradas en el mismo periodo de 2025. Solo en los últimos quince días, 347 inmigrantes han entrado de forma irregular, la mayoría por mar. Ceuta supera ya a Canarias (1.334), Baleares (1.153) y Melilla (37).
“El goteo de llegadas a través del mar es constante”, alerta The Objective. El fenómeno de los “nadadores” —personas que cruzan desde Castillejos con flotadores— se ha convertido en rutina, promocionado incluso en redes sociales. Los centros de acogida están al límite: el CETI supera el 140 % de su capacidad y los menores saturados duermen a la intemperie.
Este tsunami no es casualidad. La regularización masiva anunciada por Sánchez ha generado un efecto llamada devastador. Como informa El Español, solo en febrero de 2026 entraron 820 irregulares por Ceuta, un 1.200 % más que el año anterior. Las mafias lo saben y actúan.
Narcotráfico rampante pese a 47.800 operaciones y millones invertidos
Paralelamente, el Campo de Gibraltar sigue siendo zona de guerra. El Plan Especial del Ministerio del Interior acumula 47.800 operaciones desde 2018, con 2,2 millones de kilos de droga incautados (el 85 % hachís), 3.100 armas de fuego y más de 2.000 embarcaciones. Se han registrado 244 incidentes contra las fuerzas de seguridad y la inversión supera los 75,5 millones de euros.
Sin embargo, los sindicatos policiales denuncian que, desde que Grande-Marlaska es ministro, las agresiones han aumentado un 72 %. La izquierda presume de cifras mientras los agentes arriesgan la vida diariamente. La conexión entre rutas migratorias y narcotráfico es evidente: las mismas mafias que trafican con personas trafican con droga.
Escándalo mayúsculo: “Tenían el camino abierto por la Guardia Civil”
La gota que colma el vaso llega del caso del narcotúnel de 50 metros que unía Ceuta con Marruecos y funcionó durante diez años. Uno de los imputados en la Operación Hades declaró ante la fiscal, estupefacta: “Tenían el camino abierto por la Guardia Civil en el puerto”. Añadió que “toda la vida ha habido agentes ‘comprados’” y que “todo el mundo sabía”.
Cuatro guardias civiles están investigados por cohecho. La confesión es demoledora: mientras el Gobierno presume de control, las mafias contaban con “camino abierto” dentro de las propias instituciones. Esta realidad humilla a miles de agentes honrados y evidencia la penetración del crimen organizado en la frontera sur.
Seguridad nacional frente a multiculturalismo fallido
El bipartidismo PSOE-PP ha convertido Ceuta y el Campo de Gibraltar en autopista de la inmigración ilegal y el narco. Vox lleva años exigiendo lo que la izquierda rechaza: despliegue militar en el Estrecho, expulsiones inmediatas, reforma integral de la valla, protección jurídica real para las fuerzas de seguridad y fin de las regularizaciones masivas que atraen más ilegales.
Mientras Sánchez y sus aliados apuestan por el “efecto llamada” y el diálogo con Marruecos, la soberanía española se desmorona. Es momento de debatir sin complejos: ¿seguimos entregando nuestras fronteras o recuperamos el control de una vez?
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