En un acto de absoluto desprecio por la historia y el legado español, dos activistas del colectivo Futuro Vegetal irrumpieron en el Museo Naval de Madrid este 12 de octubre, lanzando pintura roja biodegradable sobre el icónico cuadro ‘Primer homenaje a Cristóbal Colón’, obra del pintor José Garnelo. Este atentado no solo dañó la mitad izquierda de la pintura, sino que representa un asalto directo a nuestro patrimonio nacional, en plena celebración de la Fiesta Nacional. Las responsables fueron detenidas por la Policía Nacional y puestas a disposición judicial, pero ¿es suficiente? ¡No! Es hora de endurecer las penas contra estos vándalos disfrazados de ecologistas, que usan el pretexto de la «protesta» para destruir lo que no comprenden.
El colectivo Futuro Vegetal justificó su barbarie alegando que el 12 de octubre simboliza «el despojo y el sufrimiento colectivo» para los pueblos originarios, según su propio comunicado. Pero esta narrativa victimista ignora el enorme aporte civilizador de España al mundo, que trajo avances en ciencia, lengua y cultura a continentes enteros. Como bien señala un análisis histórico, «el revisionismo es la mayor estupidez cometida por la humanidad en la historia», al distorsionar hechos para imponer agendas ideológicas radicales. Expertos desmontan las acusaciones infundadas contra el navegante, recordando que no fue un «maníaco genocida» sino un explorador que abrió puertas al progreso global.
Este no es un incidente aislado. En 2022, activistas ecologistas ya atacaron obras maestras en museos españoles, como cuando dos se pegaron a los marcos de ‘Las majas’ de Goya en el Prado, pintando «+1,5º» en protesta por el calentamiento global. Críticos han denunciado que estos actos generan un «efecto llamada», poniendo en alerta a instituciones como el Reina Sofía y el Prado, que temen más vandalismo. Incluso políticos han exigido unanimidad para revisar sanciones administrativas y penales, afirmando: «Tiene que haber una revisión del ámbito administrativo, para que haya sanciones, e incluso un reproche penal».
¿Por qué toleramos esta impunidad? Estos grupos, como Futuro Vegetal, no son «activistas» sino ecoterroristas que atentan contra el arte y la identidad nacional. Hay que rechazar estas acciones destructivas y promover penas que sean mucho más duras, para proteger nuestro patrimonio de radicales que priorizan su agenda sobre el bien común.



