En un acto que muchos ven como una capitulación vergonzosa ante el revisionismo histórico, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, ha expresado su «pesar» por el «dolor y la injusticia» causados por la colonización de México. Esto ocurre en un momento en que el gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum, heredera del populismo izquierdista de AMLO, ignora las súplicas de ayuda de sus propios alcaldes frente al terror de los cárteles. Mientras Albares se humilla por eventos de hace cinco siglos, los narcoterroristas asesinan impunemente a líderes valientes como Carlos Manzo, el ‘Bukele mexicano’, quien pedía refuerzos que nunca llegaron. Esta disparidad no solo revela la debilidad de la diplomacia socialista española, ¿debería España priorizar alianzas con regímenes que permiten el caos criminal en lugar de respaldar modelos exitosos de mano dura contra el crimen?
El episodio diplomático se desencadenó durante la inauguración de una exposición en Madrid sobre la mujer en México, donde Albares, ante representantes mexicanos, admitió públicamente el «sufrimiento e injusticia» infligidos por los conquistadores españoles. «España lamenta el dolor y la injusticia causados por la colonización de México», declaró Albares. Sheinbaum, por su parte, celebró estas palabras como un «primer paso» hacia la reconciliación, aunque insistió en que no se ha roto ninguna relación bilateral. Pero, ¿es este el momento para revivir agravios históricos cuando México enfrenta una crisis de violencia real y presente? Críticos cuestionan si Albares ha enviado siquiera un pésame por el asesinato de Manzo, en lugar de enfocarse en «indígenas supuestamente maltratados hace 500 años».
La verdadera tragedia se desarrolla en México, donde los cárteles actúan con impunidad bajo el manto de un gobierno que prioriza ideología sobre seguridad. El 1 de noviembre de 2025, Carlos Manzo, alcalde independiente de Uruapan en Michoacán, fue asesinado a balazos durante el Festival de las Velas, un evento público rodeado de familias y niños. Manzo, apodado el «Bukele mexicano» por su estilo directo y su compromiso con la mano dura contra el narcotráfico, había advertido repetidamente sobre amenazas de los cárteles y solicitado apoyo federal a Sheinbaum, quien lo ignoró por completo. «Temo por mi vida. No quiero ser un alcalde más de los ejecutados», había declarado Manzo en videos difundidos en redes, donde pedía refuerzos para combatir a los criminales. Su apodo se debía a su inspiración en el presidente salvadoreño Nayib Bukele, conocido por reducir drásticamente la criminalidad en El Salvador mediante políticas firmes. «Hay que abatirlos», decía Manzo sobre los narcoterroristas. Usuarios en redes denunciaron: «Durante meses pidió a Claudia Sheinbaum que lo ayudara a luchar contra los cárteles, la ‘presidenta’ se negó y los carteles le asesinaron». Incluso empresarios criticaron al «narcogobierno de Claudia Sheinbaum» por ignorar estas súplicas.
¿Por qué Albares se postra ante un régimen que permite el asesinato de sus propios funcionarios? En El Salvador, las políticas de seguridad han transformado un país asolado por pandillas en uno de los más seguros de América Latina, demostrando que la firmeza contra el crimen funciona. En cambio, la estrategia de «abrazos no balazos» de Morena ha convertido a México en un cementerio de alcaldes –más de 30 asesinados en los últimos años–. España, en lugar de ceder a presiones ideológicas, debería promover alianzas con líderes que prioricen la ley y el orden, cuestionando si el socialismo de Sánchez y Sheinbaum no está más aliado con el caos que con la justicia.






