Zapatero, al borde del abismo: el sobre de Aldama y las bombas del Pollo Carvajal lo dejan pendiente de un hilo
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero compareció en el Senado con aparente seguridad, negando cualquier vínculo con tramas de corrupción y tachando de “patraña absoluta” las acusaciones que lo señalan. Sin embargo, las declaraciones de Víctor de Aldama y las revelaciones pendientes del Pollo Carvajal dibujan un panorama muy distinto. Lejos de estar a salvo, Zapatero parece pendiente de un hilo que, en cualquier momento, puede romperse y arrastrar consigo años de opacidad vinculada al régimen venezolano.
El sobre de Aldama: la prueba que desmonta la versión oficial
Víctor de Aldama, empresario central en el Caso Koldo y con profundos lazos con Venezuela, entregó al juez Ismael Moreno un sobre con documentación clave. Según su testimonio ante la Audiencia Nacional, Zapatero canalizó la venta de seis millones de barriles de petróleo de PDVSA por valor de 250 millones de euros para financiar al PSOE y a la Internacional Socialista, operación directamente ligada a la visita de Delcy Rodríguez a Barajas en enero de 2020 (Delcygate).
Aldama detalló que, dos semanas después de aquella reunión con Ábalos, se puso a disposición un certificado de volumen de crudo Boscán. Un anticipo de cinco millones de euros habría llegado a una cuenta en un banco ruso supuestamente controlada por Zapatero. “Zapatero conoce perfectamente la financiación ilegal del partido porque ha participado en ella”, afirmó Aldama en declaraciones recogidas por diversos medios.
En el programa de Ana Rosa, el empresario fue aún más directo al responder al expresidente: “Patraña es él y corrupto y sinvergüenza, también. Va a ir a la cárcel”. Desmintió la versión de Zapatero sobre un único vuelo compartido de una hora: “Eso es absolutamente falso. Es un avión privado alquilado por mí. He estado reunido con él en varias ocasiones y hemos hablado de varias cosas”.
Aldama aportó al juez el certificado fechado el 4 de febrero de 2020 y vinculó la operación a Francisco Enrique Flores Suárez, fallecido recientemente y señalado como testaferro en el entramado.
Las declaraciones del Pollo Carvajal: una amenaza latente que Zapatero intenta desactivar
Zapatero intentó blindarse en el Senado exhibiendo una carta manuscrita de Hugo “el Pollo” Carvajal, exjefe de inteligencia chavista, en la que este negaba haberle acusado de poseer una mina de oro en Venezuela. El expresidente leyó extractos para desacreditar informaciones publicadas años atrás.
Sin embargo, Carvajal, actualmente preso en Estados Unidos, ha mostrado disposición a colaborar con la justicia norteamericana y aportar datos sobre “altos exfuncionarios del Gobierno español” y sus relaciones con Maduro. En 2023 ya reveló al juez que Zapatero cobraba a través de acciones en empresas venezolanas y testaferros.
Los elementos clave
Uno de los elementos clave es la figura de Julio Martínez, alias “Julito”, descrito como “presunto testaferro de Zapatero”. Según Albert Castillón, habría acompañado a la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez en varios vuelos internacionales, siguiendo rutas entre Caracas, La Habana, Turquía y Colombia. Subrayando la coincidencia de estos trayectos con el supuesto recorrido de fondos: “¿Es casualidad que el presunto testaferro de Zapatero siga el rastro del dinero en el avión de Delcy Rodríguez?”.
También se menciona una empresa denominada Análisis Relevantes, que se presenta como una posible sociedad instrumental. Se afirma que “no tiene más clientes, no hay empleados, no hay gastos”, y que habría sido utilizada para canalizar pagos derivados de acuerdos internacionales.
Estas operaciones estarían vinculadas con un supuesto flujo de “250 millones de dólares en bonos de PDVSA”, que habrían sido utilizados para financiar estructuras políticas, incluyendo la Internacional Socialista. En este contexto, se señala que el recorrido del dinero pasaría por La Habana, por Turquía y por Colombia.
Otro punto destacado es el llamado “Delcygate”, en referencia a la llegada de Delcy Rodríguez a Madrid en 2020. Según los medios del avión en el que llegó, se descargaron 40 maletas sin pasar ningún control de seguridad, lo que alimenta sospechas sobre su contenido.
Asimismo, hay que recordar la posible participación del exministro José Luis Ábalos como intermediario, afirmando que “pidió un anticipo de 5 millones de euros”.
Libertad Digital también subraya que Aldama posee pruebas de que aviones de Plus Ultra transportaban “mercancía extremadamente sensible —incluyendo dinero, drogas y material peligroso—” bajo el amparo de Zapatero y con conocimiento de Sánchez.
¿Hasta dónde llega la impunidad del socialismo?
Este escándalo no es un asunto aislado. Refleja un patrón de relaciones opacas entre el socialismo español y la narcodictadura venezolana que, durante años, ha sido blanqueado como “diplomacia” o “mediación humanitaria”. Mientras Zapatero se presenta como víctima de “falsedades”, las pruebas documentales y testimonios directos apuntan a un sistema de financiación irregular que habría beneficiado al PSOE y a su red internacional.
La izquierda ha convertido la negación sistemática en estrategia de supervivencia, pero la justicia —tanto española como estadounidense— avanza. El sobre de Aldama, las contradicciones con Carvajal y las investigaciones pendientes sobre Plus Ultra y PDVSA obligan a un debate sincero: ¿puede un expresidente quedar impune cuando empresarios y excolaboradores del chavismo lo señalan directamente?
La opinión pública merece transparencia total. Negar las evidencias no las hace desaparecer. Zapatero puede seguir repitiendo que todo es una “patraña”, pero el hilo del que pende su versión se afina con cada nueva declaración y documento.
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