Mientras los alarmistas del cambio climático gritan al cielo por unas temperaturas otoñales «anómalas», llega el veranillo de San Miguel, ese periodo de calor tradicional alrededor del 29 de septiembre que ha existido desde hace siglos. ¿Dónde está la novedad? Científicamente, no hay explicación mágica :es solo estabilidad atmosférica provocada por anticiclones que bloquean las borrascas, creando días soleados y cálidos en la Península Ibérica, como detalla la meteorología oficial al describir una «situación de estabilidad en la mayor parte del país». Usuarios en redes lo ven claro: «Debido al ‘mardito’ cambio del clima climático, estamos en pleno veranillo de San Miguel… Igual que en los últimos 150 años!». Otro ironiza: «Es lo que tiene el cambio-climático-que-no-cambia-ni-a-tiros». No hay ‘clima cambiático’; solo ciclos naturales que los ecologistas usan para justificar impuestos y control. El debate está servido: ¿por qué ignorar patrones históricos para promover agendas izquierdistas? Este calor no es apocalipsis, es tradición. Al final, el veranillo de San Miguel nos enseña que el verdadero cambio necesario es en la percepción manipulada que nos venden.
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