La tensión geopolítica en el Caribe venezolano ha escalado con el anuncio de Francia de unirse a la vigilancia naval de Estados Unidos en la región. El ministro de los Territorios de Ultramar francés, Manuel Valls, confirmó el envío de buques a Guadalupe, su territorio de ultramar, para intensificar las operaciones contra el narcotráfico en aguas cercanas a Venezuela.
La lucha contra el Cártel de los Soles
Este despliegue se enmarca en la estrategia de la administración de Donald Trump para combatir al Cártel de los Soles, una supuesta organización criminal y terrorista vinculada al gobierno de Nicolás Maduro. Según Washington, esta red está liderada por altos mandos militares venezolanos y se dedica al tráfico de cocaína, el contrabando de combustible y la minería ilegal.
Reacciones en la región
La presencia de flotas extranjeras ha provocado una fuerte respuesta por parte del régimen de Maduro, que ha calificado las maniobras como una «escalada de presión» y ha ordenado el despliegue de 4,5 millones de milicianos. Por su parte, países vecinos como Trinidad y Tobago han manifestado su apoyo a las acciones de EE. UU., ofreciendo incluso sus aguas territoriales para las operaciones.
Una estrategia de presión internacional
El despliegue naval estadounidense en el Caribe comenzó en abril de 2020 con una operación antidrogas que ha sido descrita como una de las mayores movilizaciones desde la Guerra Fría. La reciente designación del Cártel de los Soles como organización terrorista en febrero de 2025 ha proporcionado una base legal para que Francia y otros aliados, como Colombia, se sumen a las operaciones, intensificando la presión sobre el gobierno de Maduro.






