El mercado de metales preciosos ha vivido una jornada sin precedentes. Por primera vez en la historia, el oro ha superado la barrera de los 5.000 euros por onza troy, mientras que la plata ha roto el techo de los 100 euros, consolidando una tendencia alcista que refleja el nerviosismo de los mercados internacionales.
En una sesión marcada por la elevada volatilidad financiera, el oro alcanzó un máximo absoluto de 5.080 euros (5.625 dólares) por onza. Por su parte, el «metal blanco» no se quedó atrás, situando su nueva marca histórica en el entorno de los 109 euros (120 dólares). Esta escalada no es un evento aislado: en los últimos 12 meses, el oro se ha revalorizado más del 100%, mientras que la plata acumula un ascenso vertiginoso superior al 287%.
«El movimiento de ambos metales se produce en un contexto de elevada volatilidad financiera y búsqueda de activos refugio, lo que ha intensificado las compras en los mercados internacionales», señala la crónica financiera de El Boletín.
Los analistas coinciden en que este «rally» histórico responde a la desconfianza en las divisas tradicionales y las tensiones geopolíticas actuales. La búsqueda de seguridad y preservación de capital ha llevado a inversores y bancos centrales a refugiarse en activos tangibles.
Este avance meteórico confirma que, ante la incertidumbre, el oro y la plata siguen siendo los pilares de estabilidad para el sistema financiero global.
Análisis de mercado: ¿Hacia dónde se dirigen los precios?
La escalada no parece haber tocado techo. Según los analistas de firmas como Goldman Sachs y Morgan Stanley, la superación de los 5.200 dólares por onza a finales de enero refuerza un «cambio de régimen» en la inversión global. El oro ya no se percibe solo como un refugio temporal, sino como un activo central de las carteras para combatir la pérdida de poder adquisitivo frente a las divisas tradicionales.
Los motores de la subida en 2026:
- Compras récord de los Bancos Centrales: Las instituciones financieras de mercados emergentes están sustituyendo sus reservas en dólares y euros por oro físico, una tendencia que se aceleró tras las recientes sanciones internacionales y la congelación de activos globales.
- Déficit de oferta: A diferencia de otros activos, la producción minera no puede ajustarse con rapidez a la demanda. «Como la oferta no puede cubrir las expectativas de compra, el trabajo duro lo hará el precio», advierten expertos del sector, lo que justifica las previsiones de nuevos repuntes.
- El despertar del inversor minorista: Hasta hace poco, el pequeño inversor apenas tenía exposición a los metales. Sin embargo, el auge de los ETFs (fondos cotizados) y la facilidad para adquirir oro físico han democratizado el acceso, inyectando una liquidez masiva que empuja la plata hacia los 120 dólares.
«Estamos viendo un fenómeno inusual de ganancias sincronizadas entre acciones y oro, donde el capital fluye buscando rentabilidad y cobertura de riesgo al mismo tiempo», destacan estrategas de mercado.
A pesar del optimismo, los expertos advierten sobre la volatilidad a corto plazo. Tras un ascenso superior al 10% en apenas una semana, es probable que se produzcan tomas de beneficios que podrían corregir los precios temporalmente, aunque la estructura técnica del mercado sigue siendo fuertemente alcista para el resto de 2026.






