Las élites entendieron hace tiempo que las partes del mundo que pueden ser bombardeadas son zonas del tercer mundo más o menos desérticas: nadie tiene la intención de arrasar Nueva York o Moscú o Shangai con bombas atómicas. La confrontación, sin embargo se ha desatado y si alguien quiere ponerle una fecha de inicio para la historia, podría ser la inminente sustitución del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, por alguien dispuesto a implementar la estrategia de Trump frente a la guerra del oro desatada por China. Expliquémoslo.
El oro, la plata y el cobre han venido subiendo en vertical, a un ritmo de puro pánico. La plata, esencial en incontables procesos industriales, ha cuadruplicado su precio delante de nuestras narices. Un primer análisis sería el habitual: no es el oro lo que sube su precio, es el dólar que está perdiendo valor debido a las políticas expansivas de la Fed. Pero hay más.
El mercado occidental de metales preciosos se centra en el COMEX de Londres, donde no se negocia oro físico sino papel (futuros, ETF, CFD, etc.). Por cada onza física de oro, hay 100 onzas de oro en papel, en sistema de reserva fraccionaria similar al de los bancos. No obstante, en el SGE de Shanghai se negocian warrants físicos, es decir, respaldados por oro al cien por cien. Lo que está haciendo China es comprar oro “en papel” y luego exigir la entrega física para trasladarlo a Shanghai y allí usarlo como respaldo a sus warrants: está sentando las bases de un nuevo patrón oro. Esto significa que las reservas físicas de oro en las custodias de occidente están siendo drenadas y la volatilidad del mercado, una vez va perdiendo su respaldo en activos fundamentales, crece de manera descontrolada.
China está empleando sus warrants para comprar gas o petróleo a sus socios BRICS. Esto implica sacar al dólar de la ecuación para emplear una divisa respaldada por oro físico: como decíamos, es una vuelta al patrón oro, retransmitida en directo. ¿Por qué supone esto un acto de guerra? Porque USA no puede, de ninguna manera, volver a respaldar el dólar con oro sin provocar un empobrecimiento masivo de la población. Hay tantos trillones de dólares en circulación, imprimidos sin control durante las últimas décadas, que la restricción monetaria que se necesitaría llevaría a una crisis social peor que la de 1929. ¿Cuál es entonces la estrategia de Trump para sobrevivir? La Genius act, la estructuración definitiva del mercado crypto, la apuesta por el oro digital.
Cuando Trump repite que USA va a liderar el mundo #crypto no lo hace porque crea que en la utopía cyberpunk de Satoshi Nakamoto, sino porque allí la expansión monetaria no tiene los efectos devastadores que tiene en el mundo físico: las #stablecoins ligadas al dólar pueden crecer, provocando la mutación del sistema bancario en un sistema #blockchain multinivel y generando un tipo de inflación que de hecho beneficia al ciudadano. El aumento de precio de los activos crypto no es como el aumento de precio de la vivienda o la gasolina: gracias al sistema de Satoshi, en el mundo alrededor de Bitcoin la expansión monetaria produce deflación en el mundo real. Dicho de manera simple: si por la expansión monetaria las casas suben de precio, la población es más pobre, si por la expansión monetaria BTC sube de precio, la población es más rica.
China tiene de su lado el poder planetario de la manufactura y el comercio; USA responde con innovación y futurismo. Las dos potencias han lanzado la guerra por el oro, una por el oro físico y otra por el oro digital.
Querido lector, este es el conflicto que verdaderamente moldeará el mundo de las próximas décadas. Todo lo demás son cortinas de humo y distracciones. No perdamos el foco.







Comentarios 1