Por Enrique J. Ortiz
Cruza el Papa León XIV el umbral de esta España nuestra, una tierra que hoy no solo huele a jara y a sol, sino al polvo acre de la corrupción y al ruido de una alta tensión política y social que todo lo envuelve. Viene el Pontífice con el báculo en la mano, pero se encuentra con que el camino ha sido alfombrado, no con ramos de olivo, sino con papeles de cancillería y dossieres de prensa que han levantado una «tormenta mediática» antes siquiera de que sus pies tocaran el asfalto de Barajas.
El Hombre y la Cifra: La Inmigración como Espejo
En este tablero de ajedrez donde se juega el destino de las almas, la inmigraciónsurge como un grito que desgarra el mapa. Dicen los documentos que han circulado por las redacciones de medio mundo —ese «Cabasario» que ha encendido las iras de muchos— que la política migratoria del Gobierno español es un modelo para «sostener el bienestar» ante el envejecimiento demográfico. Se habla de la regularización de medio millón de inmigrantes como si se contaran sacos de trigo o fanegas de tierra.
*La visita del Papa globalista
*NO son HOOLIGANS, son TERRORISTAS
Pero el ojo de quien escribe, y acaso el del propio León XIV, ve más allá de la estadística utilitarista. En los puertos de Arguineguín, allí donde la sal corroe la madera y la esperanza, la Iglesia no ve «insumos para el sistema de pensiones», sino náufragosque son socorridos por manos anónimas de Cáritas. Hay una antropología utilitarista que late en esos informes oficiales, una reducción del ser humano a pieza de recambio para cuadrar pirámides poblacionales, que choca frontalmente con la dignidad inviolable que el Papa reclama para cada hijo de Dios. El Papa llega a las Canarias no para bendecir un censo, sino para abrazar la carne doliente que el mar escupe.
Nigeria y la Sangre
Lejos de las orillas hispanas, pero presente en su corazón, late la herida de Nigeria. Allí, donde el extremismo armado siega vidas en las zonas rurales, el Papa León XIV ha mantenido una postura de «firme condena ante la violencia», pero con un matiz que descoloca a los amantes de los eslóganes fáciles.

Con la mirada de quien identifica raíces más profundas: el control de las tierras, la economía y el terrorismo que se disfraza de fe para saquear recursos. a ojos del Pontífice, no es una mera «guerra de religión». «Han sido masacrados cristianos y musulmanes», ha dicho con voz que no tiembla, desmitificando la narrativa del choque teológico para señalar la raíz económica de las milicias. Debe ser que este Papa, al igual que el anterior, también defiende la Teología de la Liberación. Exige la libertad de sacerdotes y cientos de estudiantes capturados, como los de la escuela St. Mary, y demanda al Estado que las iglesias sean entornos seguros. No hay en su discurso un odio al Islam, sino una denuncia del crimen que usa el nombre de Dios para el pillaje. Eso sí, sin comentar que todas que las víctimas por las que aboga son todas cristianas.
La Sombra de la Política y el Filtro de la Ideología
Pero volvamos a nuestra península, donde la «extrema derecha» y los sectores más conservadores observan con estupor un documento vaticano que parece redactado en los despachos de la Moncloa. Se ha llamado a este dossier una «hagiografía de Sánchez», un panfleto de «propaganda pura» que ensalza al presidente como impulsor de «derechos sociales».
Es aquí donde la pluma se detiene, asombrada. ¿Cómo puede el aparato comunicativo de la Santa Sede alabar esos «derechos sociales» cuando incluyen la ley de eutanasia y la campaña para convertir el aborto en un derecho constitucional?. Es una contradicción flagrante con la reciente instrucción Dignitas infinita. Mientras el Gobierno retira ayudas a entidades provida y prohíbe el rezo frente a las clínicas, el documento para periodistas parece «lavarle la cara al autócrata», ignorando incluso los ataques recurrentes a la propia Iglesia española bajo el pretexto de los abusos.
Incluso en la arena internacional, el Vaticano ha abandonado su tradicional equidistancia para aplaudir que Sánchez no haya mostrado «temor reverencial» ante la administración de Donald Trump. Es una alineación geopolítica explícita que ha hecho que en la Santa Sede «salten todas las alarmas».
La Revisión del Pastor ante la Instrumentalización
Ante esta «tormenta mediática», laSecretaría de Estado ha tenido que volver a los pupitres. Se revisan los textos con «urgencia» para evitar que cualquier palabra sea instrumentalizada por un Gobierno con «clara voluntad de utilizar el viaje como campaña de imagen».
El Papa León XIV, consciente de que su palabra es un puente sobre aguas turbulentas, ha «revisado minuciosamente cada una de las palabras» que va a pronunciar. Sabe que en España se le espera con el corazón abierto, pero también con la guardia alta. No quiere ser el «blanqueador» de políticas que contradicen la fe, sino el «hacedor de puentes» entre la historia y el presente, entre la Iglesia y una sociedad desgarrada por la polarización.
Conclusión: La Verdad entre el Ruido
En este escenario de «alta tensión», donde unos le acusan de ser un «Francisco 2.0» y otros de entregarse al «Globalismo», el Papa camina por el filo de la navaja. Su posición sobre la inmigración no es una consigna electoral, sino un reclamo de humanidad en un mundo utilitarista, aunque el resultado sea el mismo que el de las consignas electorales del globalismo. Su visión del islamismo no es una capitulación, sino un diagnóstico crudo de la codicia humana vestida de religión, aunque no ha hablado de los asesinatos que ocurren últimamente al grito de ¡Allah Akbar!, o como se dice ahora ¡Allahu Akbar! Y su respuesta a la situación política en España es, finalmente, el silencio. Ni una palabra sobre corrupción, ni sobre el empobrecimiento de las clases medias, ni sobre la inseguridad en los barrios obreros. Esos que ha visitado solo por el lado más fotogénico.
Queda por ver si, tras el repique de campanas y la emoción de los actos en Cibeles, la palabra del Papa logrará elevarse por encima de los dossieres y las hagiografías interesadas. Porque al final del día, cuando los periodistas cierren sus cuadernos y los políticos vuelvan a sus juzgados, lo único que permanecerá será el eco de unos pasos que buscaron la verdad en una tierra sedienta de ella.




