Contra la corrupción socialista, contra la traición del PP, contra los expolios, contra la vergüenza, contra la humillación internacional, contra el desprecio europeo… Los españoles lo aguantamos todo, incluso ser el hazmerreír entre «los nuestros». En estos días de enero de 2026, España continúa hundida en el «fango» de la corrupción que rodea al Gobierno de Pedro Sánchez, y todo lo demás.
El caso Koldo ha escalado dramáticamente: el Tribunal Supremo ha confirmado la prisión provisional sin fianza para el exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García por el alto riesgo de fuga, ante un juicio inminente por el escándalo de las mascarillas, algo anunciado a bombo y platillo el pasado 19 de enero y que los españoles parecen no oír. La Fiscalía Anticorrupción pide 24 años de cárcel para Ábalos y 19 años y medio para Koldo, mientras las acusaciones populares elevan la petición hasta los 30 años, y poco son para la que tienen liada. Esto no es un caso aislado, sino la prueba de un sistema podrido donde el PSOE y sus socios han priorizado, llamémoslo irregularidades, sobre la salud pública y el dinero de los españoles.
A esto se suma el nuevo modelo de financiación autonómica presentado por María Jesús Montero: un aumento de 20.975 millones de euros para las comunidades en 2027, elevando el total a 224.507 millones, con mayor cesión de IRPF (hasta el 55%) e IVA (56,5%) según dicen, habrá que ver en qué condiciones y sobre todo, veamos a cambio de qué. El Ejecutivo lo vende como equidad, pero es un claro intento de comprar lealtades: el principio de ordinalidad se asegura solo para Cataluña, mientras regiones como Madrid o Castilla y León ven un reparto desigual que beneficia a los socios independentistas, filoetarras y demás seres.
En Aragón, la situación es paradigmática por la cobardía del PP. Con elecciones anticipadas para el próximo 8 de febrero de 2026, las encuestas dan ganador a Jorge Azcón (PP) con 25-30 escaños, pero sin mayoría absoluta. Vox se consolidaría como fuerza clave con hasta 12 escaños, tras una fuerte subida. Sin embargo, Azcón rechaza acuerdos con Vox —como ya hizo con presupuestos anteriores— y aspira a gobernar en solitario o con apoyos difusos. No podíamos esperar otra cosa del PPSOE.
Internacionalmente, Sánchez se enfrenta a Donald Trump, quien ha vuelto a calificar básicamente a España de «gorrona» en la OTAN por no alcanzar el 5% del PIB en defensa (meta que Trump impulsa más allá del 2%) . El presidente estadounidense presiona para que aumentemos el gasto militar, mientras Sánchez presume de haberlo triplicado, pero ignora que seguimos por debajo de muchos aliados. Total, si tenemos fronteras abiertas a todo aquél que quiera entrar, de qué nos sirve tanto gasto en el ejército.
El crecimiento económico se presenta como ficticio: proyecciones para 2026 rondan el 2,1-2,3% del PIB (FMI eleva a 2,3%), pero la deuda pública (alrededor del 100-101% del PIB en 2026 según la AIReF y Expansión), sigue devorando recursos con intereses millonarios. Sin contar todo el dinero que se «pierde» o extravía, y del que no hay noticias ni habrá. Ya puede esperar Europa sentada.
Con este escueto y desde luego incompleto resumen de fechorías, incluso con las consecuencias devastadoras como el reciente accidente de tren, el socialismo y pperismo mantienen, increíblemente e inexplicablemente, un cúmulo de votantes-automáticos gracias a las subvenciones bien avenidas a los medios de comunicación. Un mano a mano con apariencia de alternancia, mientras el votante español mira la rama y no el bosque. Años intentando poner gafas a los españoles, pero no son gafas lo que hace falta, sino pasta, mucha pasta, para ser libre y de combatir la mentira y la propaganda del supuesto «Shallow» o «Light State».
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