En los últimos años, España ha enfrentado una serie de desastres naturales y accidentes que han puesto en evidencia las deficiencias crónicas de su administración pública. Eventos como la DANA en Valencia (2024), la erupción volcánica en La Palma (2021), el reciente accidente de tren en Córdoba ilustran problemas sistémicos:
-falta de coordinación entre niveles gubernamentales,
-alertas tardías o ignoradas,
-(des)urbanismo irresponsable y
-graves negligencias en el mantenimiento de infraestructuras.
Estos fallos no solo han costado vidas humanas –más de 200 (supuestamente si no más) en Valencia, desplazamientos masivos en La Palma y más de 40 en Córdoba–, sino que también muestran que la gestión es reactiva y no preventiva, agravada por la fragmentación competencial entre el gobierno central, autonomías y municipios.
La DANA en Valencia, las autoridades regionales demoraron el envío de alertas móviles a la población, lo que impidió evacuaciones oportunas. Se habían derribado varias construcciones destinadas a retener y modular el caudal del agua, bajo un supuesto afán de la naturaleza de querer volver al estado primitivo. Afán climático de gestores aburridos que deciden para colgarse una medalla y ponerse en la foto y no para la utilidad lógica y el sentido común y mucho menos para las necesidades del populacho, que solo existe para dar like a dicha foto.
El presidente regional, Carlos Mazón, admitió «errores» tras críticas por falta de coordinación con el gobierno central, lo que resultó en un caos que dejó miles de desplazados y un rescate lento. Mazón, la cabeza derecha del bicéfalo, es la cabeza de turco mediática, porque lo que es la cabeza izquierda gubernamental, parece ser que no tuvo fallos. Si necesitan ayuda que la pidan…
En La Palma, la erupción de 2021 duró 85 días, destruyendo miles de viviendas y desplazando a más de 7.000 personas. Aunque se pronosticó con éxito gracias a monitoreo sísmico, la gestión post-desastre falló estrepitosamente. Las autoridades abandonaron la cordura y mientras hoteles cinco estrellas son para alojar neoespañoles, los canarios siguen, 4 años después en barracones, vamos a decirlo, de mierda.
Los incendios del verano 2025 no hace que se salven gobiernos regionales populares. Ayuso no sabe ni por dónde va, colgando un tweet en que solamente apreciaba daños en exteriores de vivienda cuando una familia se quedó en la calle con su casa quemada. Y por allí no asomó nadie de la Comunidad de Madrid…
El accidente de tren en Córdoba, ocurrido el 18 de enero de 2026 cerca de Adamuz, involucró un descarrilamiento de un tren Iryo que invadió la vía opuesta, colisionando con un Renfe y causando más de 40 muertes. Investigaciones preliminares apuntan a una rotura en las vías, teóricamente renovadas en mayo de 2025 como parte de un proyecto de 700 millones de euros.
El sindicato de maquinistas SEMAF había advertido en agosto sobre «desgaste severo» en las vías de alta velocidad, ignorado por ADIF. No se atribuye a error humano, sino a fallos en el mantenimiento, en un tramo recto considerado «seguro».
Estos casos reflejan problemas sistémicos en la administración española: ausencia de un sistema integrado de gestión de catástrofes, corrupción en planificación urbana y proyectos , comunicación ineficaz y como guinda, vamos a añadir la reticencia sistemática a llamar a los profesionales de gestión en catástrofes como la UME.
El socialismo bipartito, el expolio de las arcas, y la deficiencia sistemática se escriben distinto, pero suenan igual.
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