En un episodio que revela una vez más la hipocresía rampante en el PSOE, la alcaldesa de Cartes, Lorena Cueto, ha emitido una resolución que ordena la paralización inmediata de un centro de acogida para menores extranjeros no acompañados. Esta medida incluye amenazas de desalojo y corte de suministros como luz y agua, lo que ha generado un intenso debate sobre las políticas migratorias y la coherencia del partido socialista.
Los hechos principales
La controversia surgió cuando Cueto, alcaldesa socialista, firmó la orden el lunes por la tarde, citando motivos urbanísticos. Según la consejera de Inclusión Social, Begoña Gómez del Río (PP), la resolución exige «dejar en la calle a los primeros menores que ya han llegado y nos amenaza con desalojo y corte de suministros».
El centro, destinado a unos 18 adolescentes procedentes principalmente de Canarias, ya ha recibido a los primeros menores. El Gobierno regional de Cantabria, liderado por el PP, ha respondido solicitando medidas cautelares urgentes para anular la decisión municipal.
Cueto defiende su postura argumentando que Cartes carece de recursos adecuados para la integración de estos menores. En declaraciones previas, calificó la llegada como un «castigo» para el municipio, destacando la falta de instalaciones educativas y deportivas. Sin embargo, en respuestas posteriores, la alcaldesa ha negado que su resolución paralice la acogida, afirmando que los menores «son bienvenidos» pero que el inmueble no reúne condiciones.
Reacciones
Esta acción ha dividido opiniones. Desde el Gobierno regional, se acusa a Cueto de «falta de lealtad institucional» y de adoptar una actitud que roza el racismo. La ministra de Juventud, Sira Rego (IU), ha exigido una rectificación, calificando de «intolerable» referirse a los menores como un castigo.
Este caso expone las contradicciones del PSOE en inmigración: mientras el Gobierno central promueve la acogida, alcaldes locales resisten cuando afecta sus municipios. ¿Es esto un rechazo legítimo por falta de recursos o una deriva hacia posturas más restrictivas?
La hipocresía de las puertas abiertas que se cierran en casa
En última instancia, la postura de Lorena Cueto encarna la gran hipocresía del PSOE: abogar por políticas de inmigración abierta desde los despachos de Madrid, pero cambiar de discurso cuando los menores llegan al propio barrio. ¿Cómo puede una alcaldesa socialista, alineada con un partido que se jacta de progresismo, amenazar con dejar en la calle a vulnerables adolescentes invocando «defensa de intereses locales»? Esta doble moral no solo destruye la narrativa del partido, sino que expone cómo la «solidaridad» se evapora ante la realidad vecinal. El cinismo y la hipocresía de los socialistas es vergonzosa porque hablamos de menores, no de armas políticas. Si el PSOE no rectifica esta incoherencia, ¿Qué mensaje envía a una España que exige coherencia en lugar de postureo?
La rebelión de Cueto no es aislada. Similar a otros casos, como en Fuenlabrada, cuestiona la distribución de menores sin consulta local. El Gobierno de Cantabria busca soluciones judiciales, mientras la gestora del centro lamenta la «falta de información» que genera tensiones.
La lección: las políticas migratorias necesitan planificación real, no imposiciones desde arriba. Si incluso socialistas se oponen, ¿Qué dice esto de las «puertas abiertas» del Ejecutivo Sánchez?






