Madrid celebró ayer, el inicio de Hanukkah —la Fiesta de las Luces— con un acto solemne y multitudinario que reunió a autoridades, representantes de la comunidad judía y ciudadanos en el Parque del Retiro. Esta festividad, que forma parte del calendario judío y se extiende durante ocho días, conmemora la victoria de los macabeos y el milagro del aceite que ardió ocho noches en el Templo de Jerusalén.
El evento principal se realizó en el Pabellón de los Jardines de Cecilio Rodríguez, con una ceremonia simbólica de encendido de velas de la menorá (candelabro), un gesto central en Hanukkah que simboliza la luz en tiempos de oscuridad.
Las organizaciones responsables de la celebración fueron la Comunidad Judía de Madrid, el Centro Sefarad-Israel y el Ayuntamiento de Madrid, en colaboración estrecha para promover el diálogo interreligioso y cultural en la ciudad.
El acto contó con la presencia de:
- José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, quien participó activamente en el encendido de las velas y pronunció un mensaje de convivencia y apoyo a la comunidad judía.
- Representantes del gobierno municipal y miembros de diversos grupos políticos como Javier Ortega Smith o Fernando Martínez Vidal.
- Líderes y familias de la Comunidad Judía de Madrid, que se unieron junto con vecinos y asistentes de otras confesiones y nacionalidades.
Además del incienso de luces, la ceremonia incluyó momentos de reflexión y un minuto de silencio en memoria de las víctimas del ataque contra una celebración de Hanukkah en Sídney (Australia) ocurrido recientemente, que se abordó como un recordatorio de la importancia de la tolerancia y la convivencia pacífica.
Seguridad reforzada
La celebración se desarrolló bajo un dispositivo de seguridad muy reforzado. La colaboración entre fuerzas municipales y cuerpos de seguridad fue decidida ante el contexto de mayor sensibilidad durante estas fechas, ante incidentes antisemitas recientes y el clima de preocupación por posibles amenazas. Aunque no hubo alertas específicas de riesgo en Madrid, las autoridades aumentaron la vigilancia visible en el evento para proteger a los asistentes y garantizar que la festividad transcurriera sin incidentes.
Este enfoque preventivo y la presencia de protocolos de protección respondieron a la cooperación entre instituciones públicas y la comunidad judía, con el objetivo de que la celebración fuera segura y acogedora para todos.
Un mensaje de luz en tiempos complejos
La jornada no solo celebró una tradición religiosa, sino que destacó valores como el respeto, la diversidad cultural y la convivencia pacífica en una ciudad plural como Madrid. El ambiente fue de respeto y participación colectiva, con la intención de reforzar el espacio de diálogo intercultural y subrayar que la luz de Hanukkah también puede ser un símbolo de unión frente a los retos globales.






