En un nuevo capítulo de la desastrosa gestión migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez, los sindicatos policiales han lanzado una alarma que confirma los peores temores. Cientos de inmigrantes ilegales están llegando desde Francia e Italia para aprovecharse de la regularización exprés anunciada por el Ejecutivo socialista. Esta medida, aprobada por decreto para evitar el debate parlamentario, ignora las recomendaciones de la Unión Europea sobre control migratorio. Además, genera un efecto llamada real y peligroso, como ya advertían partidos como el PP y Vox.
Mientras el PSOE defiende esta política como un acto de «humanidad» y «crecimiento económico», la realidad en las calles muestra que es una invitación al descontrol. Mafias aprovechan el gancho, y los servicios públicos están colapsados.
Alertas desde los Sindicatos Policiales
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha detectado en Alicante la llegada de inmigrantes sin papeles procedentes de Francia e Italia, principalmente argelinos. Estos buscan «colarse» en el proceso de regularización. «Los policías temen que los procedentes de Francia intenten burlar la ley para acogerse a la regularización masiva», señala el informe de OKDIARIO.
En palabras del portavoz de JUPOL, Ibón Domínguez: «Es un factor de atracción que genera inseguridad jurídica para mis compañeros» y podría caer en manos de «mafias». Estos flujos inusuales en la frontera norte sobrecargan las unidades de Extranjería.
Una infraestructura desbordada
La preocupación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no solo radica en el incremento de entradas, sino en la falta de medios para controlar este tránsito dentro del espacio Schengen. Los agentes señalan que muchos de estos individuos ya contaban con órdenes de expulsión en territorio francés o residían allí de manera informal.
«Estamos detectando que personas que ya estaban asentadas en otros países europeos están cruzando hacia España atraídas por la posibilidad de obtener papeles de forma masiva», señalan fuentes sindicales.
«Los inmigrantes sufren una situación complicada y a veces desesperada, ven que aquí les están dando facilidades para regularizar la situación y a ellos les dan igual los requisitos, ya se apañarán de la forma que sea para conseguir sus papeles, ya sea realizando prácticas ilegales, como estamos viendo con el aumento de las denuncias de extravíos de pasaportes», añaden desde el sindicato policial a OKDIARIO.
Puntos clave de la denuncia:
- Aumento de la presión fronteriza: Especialmente en los pasos de Irún y la Junquera.
- Falsificación documental: Se teme un incremento en el mercado negro de contratos de alquiler y certificados de empadronamiento falsos para acreditar la estancia.
- Seguridad nacional: Los sindicatos exigen un refuerzo inmediato de las plantillas de extranjería para verificar la veracidad de las solicitudes y evitar fraudes en el sistema.
El Ministerio del Interior, por su parte, mantiene que los procesos de regularización contarán con los filtros necesarios, aunque los profesionales a pie de calle insisten en que la falta de recursos hace que el control exhaustivo sea «prácticamente imposible».
Evidencia del efecto llamada
Esta situación no es aislada. Fuentes como Libertad Digital recogen testimonios ciudadanos que alertan de un «colapso en los servicios públicos» y consideran la medida «injusta para quienes cumplen la ley». El efecto llamada no es un bulo fascista, sino una realidad palpable.
Incluso expertos confirman que «los programas de regularización pueden actuar como un factor de atracción», especialmente en países con comunidades migrantes establecidas. Esto desmonta los argumentos del Gobierno que niegan este riesgo.
La defensa del Gobierno y sus contradicciones
Desde el Ejecutivo, la ministra Elma Saiz defiende la regularización como «necesaria para dar respuesta a la realidad en nuestras calles», argumentando beneficios para la economía y la integración.
Esta visión idealista choca con la evidencia. Vox advierte que serán «muchos más» los regularizados mediante reagrupación familiar, y que «después vendrán millones en un proceso que nunca terminará». Acusando a Sánchez de «acelerar la invasión y sustitución de nuestro pueblo».
Un parche populista
En definitiva, esta regularización es un parche populista que premia la ilegalidad y pone en riesgo la soberanía nacional. El Gobierno evade el consenso y prioriza pactos con la izquierda radical. Es hora de un debate serio: ¿defendemos fronteras seguras o cedemos ante el descontrol?







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